“Ágora”, a un paso de…
Oct 13
Posteado por MSantaella
Expectación enorme. 50 millones de euros de presupuestos. El niño mimado del cine español. Varios años de ausencia. “Mar adentro” en la memoria… y el reto de continuar ganándose el respeto de público y crítica. Alejandro Amenábar se encuentra a un paso de… Pues lo mismo le ha ocurrido a su última obra, “Ágora”, que tras verla te deja la sensación agridulce de que se ha quedado en casi todos los aspectos a un paso de…

Los protagonistas de la historia: Hypatia, Orestes, Davos, Sinesio… Si quitamos al papel principal, el de la filósofa neoplatónica, encarnado por Rachel Weisz; el resto de personajes quedan un poco, o mucho, desdibujados. Es como si no respondieran a un comportamiento natural. Cuando crees que se van a encauzar, te das cuenta de que a continuación se irán a la deriva… Los discípulos de Hypatia (Orestes, Davos y Sinesio) adolecen en mayor o menor grado de profundidad. Por no hablar de los personajes cristianos: Teófilo, Amonio y Cirilo, poco menos que representantes del demonio en la tierra. Si te pones a hacer un poco de crítica, casi provoca vergüenza ajena lo que han hecho con los mismos (los sermones de Cirilo parecen morcillas de arroces completamente embutidas y, por cierto, debe ser el único gilipollas de la historia del Cristianismo que no menciona al “Cielo” en sus discursos). Y lo dice un ateo, no quiero ni pensar que les pasara por la cabeza a determinados sectores del cristianismo.
El guión. Te podrías pensar que estaría a la altura, salvando las distancias, del de “Espartaco”; pero de momento queda claro que ni Amenábar es Kubrick ni Mateo Gil es Dalton Trumbo. Si en “Espartaco” los elementos que conformaban la trama política eran presentados de una forma coherente y sutil, en la que veíamos como la revuelta de los esclavos era un pretexto que servía para una batalla mayor establecida entre los republicanos y los partidarios de la dictadura; en “Ágora”, que tiene mucho politiqueo, se quedan los argumentos como los discursos de Zapatero: un conjunto de buenas intenciones que confunden y que no acaban en nada. Algún malabarismo, pero al final… Agua. Y eso que hay un momento en el que parece que el mundo de las ideas en el que vive Hypatia y el mundo real en el que está sumido Orestes van a encadenarse de forma magistral, que la obra, como un soneto, cobrará un completo significado cuando todos los fragmentos se enlacen y la lírica llegue a su punto culmen. Pues no es así. Parece que vas a llegar, pero no. El clímax no se alcanza y si lo prefieres, puedes fingir el orgasmo. Y no voy a hacer comentarios de cómo van surgiendo las sucesivas revueltas y rebeliones en la ciudad de Alejandría, porque lo de la primera parte de la película es de traca. “Oye, Alejandro, que nos estamos alargando mucho”. “Pues bueno, ahora que vayan a provocar una masacre en venganza de…”. “¿De qué?”. “¡Joder, échale imaginación! ¿O es que acaso no se sobreentiende?”.
Sobre cuestiones de la imagen, hay que reconocer sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas. Nuevamente a medio camino. Hay un salto temporal y… ¿se había acabado el presupuesto para caracterizar a Hypatia con algunos años más? Igualmente, resulta casi absurdo algunos planos con las vestimentas de determinados cristianos: por favor, que se los vendan a alguna marca de detergente para hacer alguno de sus anuncios chungos.
Y siguiendo con los planos, a secuencias colosales, como la invasión de la biblioteca, con ese giro de la imagen, metáfora de la transformación del mundo (casi una oda al nacimiento de la Edad Media), le podemos contraponer ese plano en picado a cámara rápida, en el que se ve el asalto de la famosa biblioteca a gran altura, y tan absolutamente fuera de lugar como una canción de las Spice Girls en un concierto de Metallica. Aunque peor era la sucesión de “travellings” que durante los primeros cuarenta y cinco minutos nos “deleitan” en la obra.
Esos movimientos de cámara tan rápidos, tan desenfocados, tan mareantes, me hicieron revivir los momentos en los que tuve la desgracia de ver “Alejandro Magno”, magno bodrio de Oliver Stone, quien tuvo el mérito de convertir la vida de uno de los personajes más interesantes de la Historia en una infame película.
Sales del cine y, básicamente, puedes llegar a un estado de desconcierto. La armonía se ha roto. Hay un desequilibrio rondando tu mente. ¡Aquí hay algo que no cuadra! Le das vueltas y llegas a la conclusión de que el principal problema ha sido que Alejandro (Amenábar) ha hecho un discurso cinematográfico similar a los pronunciado por el personaje de Cirilo en “Ágora”. Un discurso maniqueo tendente a representar una ficción cinematográfica distorsionada. Y no me refiero a la lógica manipulación que conlleva cualquier obra del Séptimo Arte, no. Estoy hablando a una tergiversación basada en la falta de honestidad del director, quien actuara más como un político que como un artista: preocupándose más de demostrar la veracidad de una serie de argumentaciones que poco tienen que ver con cuestiones cinematográficas, por mucho que la película se llame “Ágora” (aunque para mí no merecería ni el nombre de “Areópago”)… Le sigue faltando un paso.
Lo siento, Amenábar, tu película ha sido casi decepcionante. Pero no te preocupes, habrá miles de personas que quedarán encadiladas con “Ágora” y estoy seguro de que Ángeles González-Sinde será una de ellas… por lo que le conviene.
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Web del autor: MSantaella
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Imágenes: agoralapelicula.com
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about 10 months ago
No parece una crítica a la película, sino a Amenabar, al que indudablemente odias. Y puedes criticarlo, pero no sentirte poseedor de la verdad escribiendo como lo haces sobre ‘miles de personas que quedarán encandiladas…’
Pese a otras buenas críticas leídas que también bajan humos a Amenabar, tu crítica no parece creíble, y no es por ‘ese puntito de mala leche’, sino por que parece haber influencia de parámetros externos, ajenos a la película.
Un saludo,
about 10 months ago
pues sinceramente, yo fui a verla el sabado, y si lo llego a saber… le dan por el cul0 y me ahorro 10 euros, q pagar 10 euros para dormirme….pero dormirme de verdad…
about 10 months ago
Ágora es una de las mejores películas españolas de este año.
Las opiniones son como el culo, cada uno tiene uno y no siempre del agrado de todos.
Pero se ha de saber que la Iglesia siempre ha ido en contra del conocimiento, ya que si no se les va el negocio.
Ágora es una oda a la inteligencia y que los fanatismos religiosos son el cáncer de nuestra civilización.
about 10 months ago
Acabo de llegar del cine, hace escasos 20 minutos. He visto Ágora. Estoy sobrecogido, me parece una de las mejores películas de Amenábar.
Yo supongo que mucha gente esperaba ver una especie de Gladiator o Troya y claro, Ágora es mucho más pausada pero la tensión que va generando a medida que transcurre el largometraje es tremenda.
Arky, en mi opinión, lo explica de forma genial.
Un saludo.
about 10 months ago
Está claro que para gustos, los colores; pero sí he de apuntar dos matices, uno de perogrullo y otro también de perogrullo para el que me conoce, en referencia a los comentarios de Tito Carlos:
Como es lógico, a la hora de hacer una crítica se emplean “parámetros externos, ajenos a la película”. ¿Acaso se puede hacer un comentario centrándose sólo en la obra en sí? Es, por un lado, imposible, y por otro, rematadamente absurdo. Cuando opinamos, estamos mostrando diversos aspectos, entre otras cosas, de nuestro bagaje cultural. Evidentemente, cuando hacemos referencia a la obra de un director consagrado, no hacemos la crítica “sólo y exclusivamente” a la susodicha película. ¿Se puede hacer una crítica de una obra de David Fincher, de Woody Allen o de Pedro Almodóvar obviando absolutamente toda su filmografía? Sólo si no has visto anteriormente ninguna película de los mencionados y, aun así, difícilmente te podrás sustraer de tomar referencias y/o hacer comparaciones con películas similares.
Segundo, es absolutamente falso que yo odie a Amenábar (apellido que, por cierto, se escribe con tilde). Es más, si no fuera un director al que tuviera tanto respeto, no le hubiera hecho una crítica tan relativamente dura… Es una persona que ya ha demostrado de sobra su capacidad y, por ello, a mi parecer, puesto a manipular un hecho histórico, que menos que ser/aparentar ser relativamente equitativo.
Saludos
about 10 months ago
No es por nada, pero se te ha visto un poco fascista y pro iglesia. Y no te piques con el chico de la falta de ortografía, todos somos humanos, excepto el robot de Rajoy.
Siempre puedes mirar mi blog, (Editado: tu dirección ya aparece en tu nick) donde hablo un poco de Ágora.