A ritmo de tango
Jul 8
Tenía un encargo que cumplir y estaba agobiado por dos razones. Una el calor que hacía en la calle y otra la manera que tuvo el jefe de pedirme la faena. Sé que no soy uno de los mejores del grupo, pero podía al menos habérmelo pedido por favor. Dios, este calor es insufrible, me cae el sudor por la espalda y es que los cuarenta grados que deben hacer no son moco de pavo. Menos mal que pronto llegaré al local del Agustín y allí al menos hará fresco. Me sabe mal tener que hacer el trabajo en su local, el Agus es un tío que me cae muy bien, pero las órdenes están para cumplirlas, además, que carajo, por lo visto también hay un asunto feo entre el tabernero y el jefe sobre una pasta que le debe de hace tiempo. Que se considere agraciado por sólo ocurrirle eso. Bueno, ya estoy llegando, antes me cercioraré de tenerlo todo a punto. Sí, todo en su sitio, como debe ser.
He llegado pronto, aun no está el elemento.
-Agus, ponme un whisky doble.
-¿Con la que está cayendo quieres eso?, ¿no te apetece mejor una cerveza fría?
-Anda y vete a freír espárragos con tu cerveza fría. Ponme un whisky doble y no me toques los cojones.,
-Vale, vale, ya te lo pongo, no te pongas así, y por cierto, le dices a tu jefe que lo que le deb…
-Eso no me interesa, estoy aquí por otra cosa.
-Vale, vale….
Agustín y sus vale, vale. Ciudadano de tercera autónomo por montar un bar de mala muerte en un barrio que no visitan ni las cucarachas. Mira que clientela, una puta esperando un cliente con menos vista que Rompetechos porque hay que tener valor para irse con ella, dos borrachos dejados caer en la barra que no pueden con su mísera vida, un jugador perdiendo su vida en la tragaperras, tal como echa monedas, tal como se le va la vida, un viejo con su café que está esperando la muerte como el que espera la visita de un familiar y yo, un ”mandao” que no tiene nada mejor que hacer que perder el tiempo en este tugurio de mala muerte esperando su trabajo. Dios, este matarratas es imbebible, esto tiene de whisky lo que yo de monaguillo
-Agus, que mierda me has puesto.
-Pues lo que tú me has pedido, un whisky.
-Venga, a otro con esa copla, esto tiene de whisky lo que yo de coplista…
-Vale, vale, pues es lo que tengo. ¿Te pongo una cerveza fresquita?
-Y dale con la cerveza, anda vete a la mierda y déjame en paz, ¡luego no pensarás que te pague esta bazofia!
-Vale, vale, haya paz…
Mira tu por donde, acaba de llegar el paquete. Ya era hora porque me estaba poniendo nervioso. Vaya, ahora pone el atolondrado este música. Y pone un tango. Lo que pegará un tango con su tugurio.
Adiós, muchachos, compañeros de mi vida,
barra querida de aquellos tiempos.
Me toca a mí hoy emprender la retirada,
debo alejarme de mi buena muchachada.
Adiós, muchachos. Ya me voy y me resigno…
Contra el destino nadie la talla…
Se terminaron para mí todas las farras,
mi cuerpo enfermo no resiste más…
Bueno, no nos pongamos nerviosos, todo se trata de llegar calmado, ponerse a hablar y pedir explicaciones. Por ahora no me ha visto. No creo que me reconozca. No sé, me vio una vez en el entierro de Lucas, pero de eso hace ya diez años y no veo por qué me va a identificar con el jefe. Vaya, ahora está mirándome. Ayayayayayayayayaya, que por la cara que está poniendo, me está reconociendo. Ay, deja esa mano quieta, no la muevas, no la metas en la chaqueta….
-Que dejes la mano tranquila, me cago en Dios…..¡Bang,bang,bang,bang,bang,bang!
Hala, ya me lo he cargado, si no se podía estar quieto no, que hijo de puta, me tenía que reconocer y sacarse la pipa de la chaqueta. Ahora como le pregunto dónde tiene escondidos los cincuenta kilos de coca que le debe al jefe. Maldita sea mi suerte…. Y la gente, ¿dónde está?, país de cobardes, es escuchar unos tiros y se van cagando ostias. Joder, que puntería tengo, le he reventado la cara, no van a poder velarlo con el ataúd abierto. Bueno, aquí ya no pinto nada, ya me la he ganado. La bronca del jefe no me la quita nadie aunque le explique que le tuve que disparar porque me sacó su pistola. Si es que cuando no es tu día….
Es Dios el juez supremo.
No hay quien se le resista.
Ya estoy acostumbrado
su ley a respetar,
pues mi vida deshizo
con sus mandatos
al robarme a mi madre
y a mi novia también.
Dos lágrimas sinceras
derramo en mi partida
por la barra querida
que nunca me olvidó
y al darles, mis amigos,
mi adiós postrero,
les doy con toda mi alma
mi bendición…







































































































