Acudimos al preestreno de Corazón Rebelde
mar 3
-> CORAZÓN REBELDE, de Scott Cooper: REBELDE Y A PUNTO DE INFARTARSE
Otis “Bad” Blake es un cantante country sexagenario al que la mala vida (o la buena, según se mire) le lleva pasando factura mucho tiempo: los kilos los tiene en la zona abdominal en vez de en la cuenta corriente, sobrevive tocando en cuchitriles y desayuna medio vaso de güisqui y, con suerte, las bocanadas de nicotina de alguna groupie pasadísima. Blake desea relanzar su carrera, y el único que puede ayudarle es su ex-colaborador Tommy Sweet (pésimo, como siempre, Collin Farrell). Asimismo, Blake se topa con una periodista que lo encandila al momento (Maggie Gyllenhaal), y con la que tendrá mucho más que un revolcón post-bolo.
Quien más quien menos habrá tenido una sensación de deja-vú al leer el anterior párrafo, doble contra sencillo. No es raro: esta película la hemos visto muchas veces. O más bien estas películas, porque Cooper, autor también del libreto, nunca acaba de decidirse entre la fábula sobre las últimas oportunidades, la fábula sobre el éxito tardío, el drama de redención alcohólico, el drama de redención a secas o la historia de amor imposible. El filme, por tanto, da bandazos, conmueve a ráfagas y en cierta manera sabe a poco, quizá porque no transmite con la suficiente intensidad ni fatalismo lo que tiene Blake en el corazón rebelde que bombea a duras penas.

Aunque esto, desde luego, por culpa de Cooper, no de Jeff Bridges. Bridges, que tantas buenas interpretaciones nos ha obsequiado ya, sin embargo parece nacido para encarnar a Bad Blake, algo así como un Nota (“El gran Lebowoski”) con trasfondo o un Jack Baker (“Los fabulosos Baker Boys”, de mis favoritas) añoso y convertido a la religión country. Todas las quinielas de los Óscar apuestan por Bridges, y es que la cosa parece bastante clara, sobre todo después de cuatro nominaciones sin premio. No hay quinto malo.
Pues eso: otra de las nominadas a los Óscar 2010 en una categoría interpretativa que vale, efectivamente y sobre todo, por la interpretación de su protagonista, como “Up in the air”, “Julie y Julia” o “An education”. A ver si al final va a resultar que los señores de la Academia son unos aguilillas cuando siempre los habíamos considerado unos bodoques…










