Al pueblo que fueres corre como vieresViajar tiene muchas ventajas: conocer lugares nuevos y excitantes, comer comidas desconocidas, hacer nuevos amigos, en fin. Pero pocas veces pensamos en aquellos eventos que podrían darle un mal sabor a nuestra aventura: un huracán, un terremoto, un tornado. Todos estos sucesos podrían ser muy normales para los lugareños, sin embargo para los forasteros saber qué hacer en esos momentos clave podría ser toda una aventura.

Muchas de las ofertas del 2×1 para viajar al Caribe son en verano. ¿Qué las agencias de viajes no saben que ésta es la época de huracanes? Si bien puede hacer un clima estupendo, o bien una tormenta horrorosa. A mi me da una pena la gente que con tanta ilusión compran sus billetes para viajar en esas fechas. Por lo menos podrían darles su paraguas para que se lleven!!!

Por motivos de trabajo solía viajar mucho a la zona central de Estados Unidos. Un día estábamos en la cafetería de las oficinas corporativas. Era un comedor amplio, con ventanales que daban a los bosques. Era un día nublado, y hacía algo de viento, pero fuera de eso parecía un día normal. De pronto oímos cómo una alarma sonaba. Yo no le di mucha importancia, ya que el parking estaba cerca y pensé que sería algún coche. Lo mismo habrán pensado las demás personas de la mesa, ya que ninguno de nosotros extranjeros se movió. De pronto nos dimos cuenta que nos habíamos quedado solos en aquel lugar, y lo raro es que la gente se había ido sin terminarse la comida. En ese mismo momento, en otra parte del edificio, a un amigo compatriota mío lo habían arrastrado al servicio de mujeres. El al verse rodeado de tantas chicas, en un lugar tan íntimo, pues no supo que pensar. Por su mente pasó desde “que suerte tengo hoy” a “¿pregunto que pasa y quedo mal?”. Lo que pasaba es que había amenaza de tornado!!! Y al sonar la alarma la gente corrió a resguardarse a los lugares de refugio, que coincidía que era el baño de mujeres.

No me considero obsesionada con el tema, pero al haber vivido un incendio, un terremoto (el del 85 de la Ciudad de México, de aproximadamente 2 minutos de duración y 8.1 en la escala de Richter) y varios huracanes, si es cierto que yo siempre duermo lista para salir corriendo en caso de emergencia. En invierno llevo unos leggins y sudadera, y en verano camiseta y shorts. Más de una vez me ha tocado salir a mitad de la noche y encontrarme con los vecinos en la calle. Ahí te pones a pensar… “Por lo menos me hubiera puesto los calcetines del mismo color”, o “menudo día para ponerme los rulos”.

Al pueblo que fueres corre como vieresPor motivos de trabajo mi marido (al que llamaré M) nos mudamos a Estados Unidos. Partimos con todo y nuestro gato. Mientras conseguíamos piso, decidimos quedarnos en un hotel. Cerca de las 5 am empezó ese sonido tan familiar de la alarma de incendio. Yo desperté como si trajera un resorte. La adrenalina se apoderó de mí. M me preguntó que qué pasaba, yo lo sacudí diciendo “despierta! que es un incendio!” Por mi mente pasaron todas las cosas importantes a hacer: no necesitaba perder tiempo en vestirme porque ya estaba vestida, … diablos…no traía lentillas, en fin, a sacrificar la vanidad y a coger las gafas. Me recogí el cabello de la forma menos estética posible, pero que cumplía el objetivo de mantenerme la cara despejada….el gato!!! a meterlo en su trasportín… qué más ??qué más??? . Los papeles importantes!!! pasaportes, visados. Como una guerrera cogí mi bolso, me eché la portátil encima cual bandolera, en la otra mano traía el trasportín con mi adorado gato. Y al salir rumbo a la puerta pase enfrente del baño donde M se peinaba plácidamente. A él no sólo le dio tiempo de vestirse, sino que se puso las lentillas y se estaba peinando!!! .Para colmo corrimos en dirección contraria a las escaleras de emergencia!!! Afortunadamente todo quedó en un espectáculo hollywoodense donde llegaron los bomberos con la sirena a todo volumen. Ahí estábamos un puñado de huéspedes con la mala cara de la desmañada, y algunos mejor vestidos que otros. Dadas las circunstancias, M era sin duda el mejor vestido.

Moraleja, hay que estar preparados para lo inesperado. Cuando estén de viaje, y escuchen una alarma salten de la cama. De igual forma no se sorprendan si la “alarma” resulta no ser “alarma”. Como una vez que estaba en Estambul y a las 6 am empezaron unos cánticos a todo volumen. Nuevamente salté de la cama como resorte y pensé “¿será la alarma turca?” y me asomaba por la ventana sin ver peligro aparente. Ya con menos sueño recordé que era uno de los momentos del día en que las mezquitas llamaban a rezar.