Cartel de la película.

Cartel de la película.

El marido de Demi Moore es un personaje francamente peculiar. Y no me refiero sólo al hecho de que fuera el primer usuario de Twitter en alcanzar el millón de seguidores (actualmente, cuenta con más de tres millones de followers: http://twitter.com/aplusk). Tampoco vamos a hacer referencia a que le haya tomado el pelo a la mitad de Hollywood en su programa de la MTV “Punk´D”. Y por supuesto, ni se me ocurriría mencionar que no sólo le “robó” la mujer a Bruce Willis, sino que incluso llegó a tener la desfachatez de invitarlo a la boda: y ahí estuvo, ¡John McClane en persona!.

Uno de los jóvenes más ricos del mundo. Nominado varias veces a los Premios Razzie (aunque, por otro lado, también le han otorgado diversos galardones, la mayoría otorgados por el público juvenil). El intérprete, y a veces productor, de películas como “Colega, ¿dónde está mi coche?”, “El efecto mariposa” o “Algo pasa en Las Vegas”. Trayectoria irregular que viene a dejar una cosa bastante clara: “Yo hago lo que me da la gana”.

La última película estrenada en España, “American Playboy” (que es la traducción del título original “Spread”), nos muestran al joven actor/productor/guionista/modelo en todo su esplendor, encarnando a Nikki, un papel para el que parece haber nacido (¿será una especie de autobiografía?). El caso es que el tal Nikki es un chaval que vive en Los Angeles sin oficio pero con mucho beneficio. No sabemos si tiene estudios, aunque tampoco parece que eso importe mucho. No tiene casa, ni coche, ni trabajo… Eso sí, siempre lleva puestos unos vaqueros remangados tipo-me-voy-a-pescar, unas botas horribles y, en la mayoría de las ocasiones, unos tirantes “molto” preciosos. Si tú salieras vestido de esa guisa, serías la “comidilla” de todo el barrio… Pero Nikki, con ese vestuario, es poco menos que el puto amo de Los Angeles.

De izquierda a derecha Ashton Kutcher, Demi Moore y Bruce Willis.

De izquierda a derecha Ashton Kutcher, Demi Moore y Bruce Willis.

Y es que el chico se las lleva a todas de calle, como Hank Moody en “Californication” pero sin ser un escritor de éxito. Vividor entre vividores: su principal ocupación es encontrar quién le sustente. Para ello irá dando una serie de claves que funcionan a la hora de “conquistar” a una mujer. Así, llegará a los brazos de la rica Samantha (este Ashton es capaz de enamorar hasta a reconocidas lesbianas como Anne Heche, que todo hay que decirlo, está cada día más espléndida).

Casa de lujo, con piscina y vistas espectaculares… y una mujer que se ausenta bastante del “hogar”, lo que permitirá continuar con su espíritu fiestero. El empalador seguirá con su vida disoluta hasta que, en el giro dramático de la historia, le da por enamorarse de su alter-ego femenino, Heather (Margarita Levieva)… ¡Ruina total!, ¡El cazador cazado!.

Nuestro personaje y “héroe” empezará a actuar de una forma estúpida. Bueno, en verdad, su comportamiento siempre ha tenido ese tufo, pero ahora perderá el control, como cuando Beckham señaló que quería quedarse en Milán justo antes de volver a Los Angeles.

Total, que como cabía de esperar, cuando Nikki se sale de su guión de buscavidas hedonista, y sale a la caza del “verdadero amor”, la caga: pero no un poquito, sino en plan épico, con escena que consigue casi provocarte la vergüenza ajena… Pero, por otro lado, será el punto de inflexión que hará que el protagonista madure y acabe por convertirse en una persona decente y normal que acabará trabajando de… Mejor no lo señalo para que podáis verlo vosotros/as mismos/as. Sólo diremos que no se busca el típico final complaciente, y que esa rudeza le otorga un punto más a la obra.

Fotograma del film.

Fotograma del film.

Estoy por llamar a Ashton Kutcher y plantearle la versión española, protagonizada por Dinio y localizada en Marbella. La trama: un tío que parece medio lelo, se lía con una conocida folclórica española (porque, a fin de cuentas, en España eso ya nos garantizaría una audiencia más que notable) y, cuando todos creen haberse convencido de que el protagonita es imbécil absoluto, éste se la cuela a todo el mundo: consigue darse la gran vida sin trabajar mientras que los que lo critican apenas si pueden llegar a final de mes matándose a currar… ¡Ostras! Ahora que lo pienso, ¡esto no es original! ¿No hay un espacio televisivo llamado “Sálvame” en el que se cuenta esta historia por capítulos?.

¡Y todavía intentan engañarnos inculcándonos que una buena formación te conducirá a “triunfar en la vida”! Sólo hace falta encender la televisión y hacer un poco de “zapping”: ¡Escucha, pues va a ser que no!.