Siempre he tenido la idea que cuando dos personas comienzan una relación amorosa es difícil saber qué es bueno y qué es malo, en si la palabra amor es un tema difícil, lo que conlleva a una relación es mucho más, la convivencia es la unión que dará pie a ser buena o mala y nadie puede asegurarnos el éxito o el fracaso estando en ella, de nada serviría imaginarnos el final sin tener un nudo y un desenlace.

En mis relaciones siempre busqué afinidad en gustos tanto musicales como literarios, puntos de vista semejantes, pero terminé aburrida de tener siempre las mismas ideas, así que dos meses eran suficientes para soportar más.

Me di cuenta de que tener semejanza en gustos puede ser interesante, pero más resulta el discutir un tema teniendo puntos diferentes y conocer. Así nace que dos personas sean diferentes, pero que los une un mismo sentimiento; el amor, mismo que sólo se logra en libertad, sin límites y sin ataduras.

Las personas tenemos un ideal, comúnmente las mujeres queremos y soñamos en conocer al príncipe azul, una gran boda, hijos y una estabilidad económica, y como olvidar el jurar “amor hasta que la muerte los separe”. Lo que el hombre quiere; una mujer bella, fiel, que sepa satisfacer las necesidades del hogar y sea un ejemplo para los hijos. A esto yo llamo, amor en tiempos de decadencia, pues todo este sueño no es más que estereotipar las relaciones, así crecemos y así nos hacen creer que será nuestra vida.

Lejos de la irrealidad de un sueño, viene la realidad de la vida; se casan porque los hijos están ya en camino, al año el divorcio no es una opción sino una necesidad, y todo esto porque no tomamos esos “detalles” en su momento les restamos importancia y erróneamente pensamos que podríamos cambiarlos.

Con el tiempo, la desilusión, experiencias erróneas en el amor, hace que se nos olvide el verdadero significado de amar, perdemos el sentido de creer en otra persona, olvidamos ese sentimiento de perder la razón, porque una vez que se pierde es difícil recobrar la cordura. Lo que no aprendemos es diferenciar amar y querer amar.

En pocas palabras, y cerrando con este episodio tan corto del amor, porque es un tema difícil de entender y llevar a la práctica, es que el amor verdadero sólo se concibe en libertad, los juramentos, promesas eternas, firmas y legalización de papeles no tienen ningún efecto sobre la duración, este llega cuando quiere y se va de la misma manera.