Jesús Herrera

Nació en Arcicóllar (Toledo) el año 1945. Habita en Bargas (Toledo) y está jubilosamente jubilado desde que cumplió los 60 años; no está licenciado en letras ni en historia ni en nada de nada, sólo está licenciado de la mili que la hizo en Prado del Rey, junto a Televisión Española con la graduación de soldado raso. Sus estudios oficiales se quedaron en los Primarios a la edad de 14 años. Está casado con MªRosa y tiene 2 hijas y 2 nietos. Le gusta el vino tanto como las flores y le gustan muchísimas cosas más. Le gusta mucho que le quieran y que le den la razón (cuando la tenga).

Pagina Personal: http://bargas-la-sagra.blogspot.com/


Posteos por Jesús Herrera

Fumando espero…

Fumando espero
al hombre que yo quiero,
tras los cristales
de alegres ventanales
y mientras fumo
mi vida no consumo
porque flotando el humo
me suele adormecer…

Bueno, sí, vale. El humo flotando suele adormecer a quien lo fuma y lo mira extasiado, pero en los lugares públicos cerrados ha hecho mucho daño. Es decir, lo voy a personalizar: Me ha hecho mucho daño a mí. No tanto como a esos camareros, músicos y demás trabajadores del café-concierto, café-teatro y demás cafeterías, wisquerías, hamburgueserías y chocolaterías. Y hace años también a los conductores y cobradores de los autobuses de líneas regulares entre poblaciones.

Cuando desde siempre yo respiraba en todos esos sitios el aire del ambiente, era muy consciente que me estaba fumando varios cigarrillos yo, que nunca he fumado voluntariamente.

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La Jitanjáfora

Cuando a muchos nos parece que ya no se inventa nada en poesía clásica o poesía con rima y medida o como cada cual la quiera denominar y entender, nos viene este poeta José Manuel Marroquín, y nos hace ver que estábamos equivocados. Ese invento de José Manuel Marroquín no es nada reciente. He buceado en la vida y milagros de ese poeta y he aquí todo lo que he descubierto.

José Manuel Marroquín:

Escritor y presidente de la república de Colombia
Nacimiento Bogotá, 6 de agosto de 1827 Fallecimiento Bogotá, 19 de septiembre de 1908
27º Presidente de la República de Colombia entre los años 1900 -1904 concretamente desde el 31 de julio de 1900 hasta el 7 de agosto de 1904 como militante del Partido Conservador Colombiano
.

Este político/poeta (o poeta-político) escribió esa poesía en un estilo denominado jitanjáfora palabra inventada por el humanista mexicano Alfonso Reyes en 1929, (1889 — 1959) a partir de una estrofa del escritor cubano Mariano Brull y Caballero (1891 – 1956): …que según el DRAE, jitanjáfora es un enunciado carente de sentido que pretende conseguir resultados eufónicos. Define a las poesías que sólo buscan la sonoridad y no el significado. Están compuestas por palabras inventadas que pueden confundirse con las verdaderas como recurso expresivo.

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Otoñal

Ahora que llegan a la Península Ibérica las lluvias otoñales, me viene a la memoria lo que un día oí no sé a quién. Todavía me tiene perplejo, dudoso; desconfío un poco de la veracidad de aquel relato. Yo iba en el Metro de Madrid. Eran de esas horas finales del día en que viajan muy pocas personas en cada vagón. Sin querer, escuché lo que a mi lado comentaban dos viajeros.

En resumen, venían a decir de forma muy convincente que el cantautor mexicano Armando Manzanero, creó aquella bonita canción de ESTA TARDE VI LLOVER por culpa de un día de otoño muy lluvioso en México DF.

En ese lugar céntrico del México DF, Armando se había citado con una mujer; tal vez su amante; tal vez su pareja oficial. Y llovía…, llovía… Y aquella mujer no acudía a la cita. Pasaba el tiempo y todos los taxis pasaban ocupados pero ninguno se detenía ahí, precisamente. Y llovía y llovía. ¡Diluviaba!

No hay mal que por bien no venga y el gran Armando, de aquel cabreo, de aquella decepción, sacó la letra de la célebre canción. La música se la prestó el ritmo de la lluvia que caía durante varias horas. Así dicen que fue como nació una canción tan romántica, tan amorosa, pero que en el fondo encierra un gran lamento por la falta de taxis libres. ¡Eso sólo se le ocurre a los genios!

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El periodismo en España

El periodismo en España ha adquirido un poder desmesurado. Y como todo poder desmesurado, es abusador, arbitrario, injusto y perseguible en una sociedad que por ser democrática, debiera combatir todos los lobbys de abusos de poder.
Está haciendo falta una gran autocrítica entre los profesionales del oficio periodístico. Además, no hay profesionales liberales que ejerzan el periodismo —y si los hay, quedan muy poquitos—. Lo que abundan son los jornaleros del periodismo dentro de  las empresas periodísticas que anteponen las sustanciosas ganancias a la defensa de la ética y la información veraz.

Un periodista es un profesional de grado superior, de nivel universitario, que no tendrían por qué ser los galopines de los caprichos e intereses de las poderosas empresas periodísticas. Pero, lamentablemente, también es uno de los títulos superiores (carreras universitarias) con más intrusismo por kilómetro cuadrado.

Algunas veces, el periodista, más que informador se convierte en difamador, provocador, agresor, invasor de la privacidad de las personas. Eso, si no lo está, debiera contemplarse como delito en el código civil.

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Flamenco: ¿Adónde vas?

La palabra ‘flamenco’ abarca a toda una cultura marginal que brotó en Andalucía pero que no es un folclore solamente andaluz; el flamenco ha superado cualquier localismo y se ha convertido en un arte universal. El flamenco tuvo una infancia difícil; conoció la pobreza, el miedo, la humillación, el desprecio y motivó muchas lágrimas.

Aquel fenómeno de la cultura marginal que brotó hace dos o tres siglos entre infraviviendas de barrios humildes, sórdidas tabernas y mesones de los caminos, hoy está a punto de alcanzar el cenit de su gloria.

Gloria muy bien merecida porque el árbol del flamenco hunde sus raíces en la esencia de lo español y extiende sus ramificaciones por todo el área que abarca la lengua y cultura hispana y más allá; llega a los confines de Asia y en el Japón adopta los papeles de una legítima adopción.

Ese flamenco de hoy está llamando a las puertas de la UNESCO para solicitar humilde pero legítimamente, el carné de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Una petición impulsada por el gobierno regional andaluz y acompañada por los gobiernos regionales de Extremadura y Murcia, y respaldado por el Ministerio de Cultura del gobierno de España. La cita, el viernes 19 de noviembre en la cumbre de Nairobi (Kenia).

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El arte de dialogar

Ahora que me estoy haciendo grande me doy más cuenta de lo difícil que resulta el arte de dialogar. ¿A mí solo? No; creo que también a muchísima gente más.

Las televisiones, que algún ideólogo ideó que cumplían la triple función de informar, formar y distraer, se han quedado cojas de una de las tres patas y la pata de distraer se le ha alargado demasiado con respecto a la otra que les queda. Formar, lo que se dice formar, forman muy poco; mejor dicho, nada. Deforman. Y en cuanto a la cuestión del arte de dialogar, nos están maleducando, ya que se ven esas tertulias en donde hablan tres a la vez y para abrirse paso y hacer valer su palabra cada uno, suben los decibelios de su voz por encima del contertulio o contertulios. ¡Qué digo contertulios…! ¡¡Contrincantes, rivales, a veces enemigos declarados!!

Yo también, cuando era joven, para hacer valer que yo estaba en la legítima posesión del uso de la palabra, si alguien me pisaba el terreno a base de hablar a la misma vez, también elevaba mis decibelios. Ahora no; ahora ya no compito, no combato, no lucho. Que empiezo yo a hablar y 3 milisegundos después entra otro contertulio y me tapa mi palabra a base de entrar con más potencia, instantáneamente me callo y dejo para él sólo todo el campo de batalla.

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Despedida telefónica a la española

Hoy quiero poner de relieve lo peculiar de las despedidas telefónicas que hacemos los españoles, por el hecho de ser españoles precisamente, y hacer “las despedidas a la española”.

Te llaman por teléfono y tú contestas con el clásico “diga”. Te tiras un ratito hablando de esto, de eso, de aquello, de lo otro e incluso, de lo allá y acullá. Llega uno de los momentos supremos de la conversación telefónica, en la que tú, para concretar, resumir, asegurar, contrastar, afianzar, cotejar, comprimir y compendiar todo lo que hasta ese momento se ha ido desgranando por ambos interlocutores a lo largo de la larga conversación telefónica, llegas y le dices al otro (o a la otra, que aquí «tantos montan, montan tantos») lo siguiente:

—Bueno, vale. Sí. En eso quedamos, ¿ehhh? Si el viernes no venís en el autobús de las 6 de la tarde, me voy en cá tu suegra y la digo que no habéis venido, para que no prepare cena pa vosotros.

En esto que el interlocutor te dice:

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