Monalisa Mexicana

Nació en Tepoztlán Morelos, México, hija menor de cuatro hermanos. Estudió Ciencias de la Comunicación. Trabajó un año en comunicación social de ayuntamiento, tres años en el área de Catastro donde se da cuenta de las verdaderas necesidades de su pueblo, actualmente es gestora social independiente, blogger y fotógrafa. Las palabras que mejor la definen; idealista, sárcastica, amante de la música y las letras. Twitter:@monalisamexican

Pagina Personal: http://monalisamexicana.wordpress.com/


Posteos por Monalisa Mexicana

Escritos de Recuerdos sin Sentido (Parte III)

Vitaminas y Ministerio Público.

Con las ideas más claras, y regresando a la monotonía de los días. Me vestí lo más rápido que pude. Ya era tarde y apenas si recordaba mis renglones que había tratado de memorizar una noche antes. La cita para mi, demasiado temprano, y con esta memoria a corto plazo y actuación improvisada, pensé que no me creerían el diálogo injustificado, con trabas y silencios prolongados. Ahí estaba, formada en una larga fila de rostros desvelados, algunos nerviosos como yo, pero otros acostumbrados a este proceso.

Pensé que sólo a mí me pasan estas situaciones, y recordaba que antes de venir a ser parte de las declaraciones torcidas, me había quedado sin agua en la ducha. Había comenzado mi día por la puerta trasera, reí sarcásticamente, por ahora me burlaba de mi día, esperaba que así fuera cuando llegase mi turno, ¡Ahh el turno! Exclamó el segundo señor que estaba dentro de la fila. Y mi cabeza se asomó de repente, me pregunté de qué rayos estaría hablando, y vi que la señorita del escritorio gris, rayado de tinta, con papeles encimados sin acomodar, un teclado más polvoso que un librero y un monitor que pestañeaba constantemente, le explicaba al señor, con la boca llena de un bocado de comida que sostenía con su mano derecha, que sin turno no podía atenderlo.

Leer post completo >

Escritos de Recuerdos sin Sentido (Parte II)

El enfrentamiento

Me esperaba una noche más con el humor expuesto. Una vez más los ojos acostumbrados a la obscuridad. Pensamientos sin sentido…

¡No! Esta vez sería diferente, me aferré a que hoy no tendría que pasar por lo mismo. La única manera de lograrlo sería hablando con él.

No lo lograría sobria. Tenía que envolverme en aquel sentimiento de valentía para poder articular palabra, y ahí estaba de nuevo, enfrentando a la obscuridad con dudas de hacerlo. Hasta que al fin mi voz pudo más que un instante de pensamiento.

Y todo se volvió más obscuro. Las palabras correctas en un pensamiento equivocado, no sabía si salir huyendo o callarme por completo, opté por enfrentar esa realidad equivocada, tratando de esclarecer más mis sentimientos, pero de nada sirvió, ya las palabras estaban aferradas en curso negativo. Y supe que ese momento se volvería lúgubre y tedioso. Me cansé y opté por escuchar sin oír, hablar sin articular palabra, pensar… solo suspiré y me puse a disposición de una foto que se había quedado en mi memoria esa tarde, era de una amiga en su reciente viaje a Argentina… “Vení, acercate, pasá y dejá que te cuidemos como vos te mereces”.

Y sin darme cuenta fueron esas palabras las que me llevaron a un profundo bienestar onírico, olvidando ya las heridas ocasionadas por mis dudas. Suspiré, sequé las lágrimas escondidas y me dije; mañana no será hoy.

->Parte I

Escritos de Recuerdos sin Sentido (Parte I)

Insomnio

Tenía más de siete años que mi sueño no se perdía en la osadía de la obscuridad, pero ahí estaba, con los ojos abiertos, ya acostumbrados a ver en el cuarto si luz. Dando de vueltas para buscar una mejor posición, pero no lograba establecer una favorita.

No me levanté por temor a que mis acompañantes formaran parte de mi dolor de no poder apagar el taladro mental.

En cada nueva posición un nuevo pensamiento invadía mi mente. Reí, lloré, y de pronto me halle con la almohada mojada de un sentimiento fúnebre, recuerdos que hace años había logrado poner en mi papelera de reciclaje. Pero esta noche me acompañaban, me taladraban el cerebro. Mis ideas cada vez me atormentaban más, a medida que pasaba el tiempo, se volvían incoherentes y sin sentido. Temí llegar a un punto de descontrol y gritar hasta que la garganta se quedará sin emitir sonido por la rigidez del calor interno. Y lo que más temí fue dar un golpe a aquel sentimiento de descontrol, golpearlo en la cabeza, así como me estaba pegando a mí, debía compartir este dolor ajeno, porque había llegado así sin avisar, sin tener excusa para entrar, surgió de repente la duda, me tranquilicé por los siguientes cinco minutos. Pero después ahí estaba de nuevo.

Los minutos fueron horas, y cuando sentí que amanecía, era una luz de algún auto en la calle, alumbrando con un pequeño destello el cuarto antes obscuro. Mi mente estaba jugando conmigo, y lo peor es que esta vez no podía evadirla, el sueño se había espantado que ahora lo veía tan lejano. Las ideas me estaban aturdiendo, el qué, cómo, cuándo eran preguntas que tenía que hallar en mi mente o terminaría por volverme más loca de lo acostumbrado, aunque mis pensamiento más que locura me estaban aventando a un pozo de realidad.

No quería terminar volviéndose cuerda, siempre creía que envolverme un poco en la locura me causaría un poco de estado de confort. Así que la realidad se veía difícil, y seguía taladrando mis pensamientos.

Locura o realidad, ya estaba bastante trastornada, y de repente llegaron los sueños, pero la alarma surgió de repente, mis ojos me ardían y aquí estoy, leyendo este letrero: “La infidelidad es como el cigarro: te mata lentamente y se vuelve un vicio”. Y la noche vendrá a taladrarme de nuevo los pensamientos…

Trabajar sin estrés

Muchas veces he escuchado a gente que dice, yo trabajo sin estresarme, sin embargo me parece algo poco común, me pongo a pensar e imaginar qué trabajo no puede causarte estrés, muchos dicen, debes hacer o trabajar en lo que te gusta para que no te provoque nerviosismo, preocupación o cualquier sinónimo de estresarse.

Pero hasta lo que más te guste hacer, muy a mi punto de vista, en algún momento te llega a preocupar una reacción en masa. Como al músico que le encanta escribir y hacer canciones, cómo reaccionen sus seguidores será su prioridad. Y así, como al carpintero, herrero, y hasta los ciclistas, en algún momento llegará la hora de que estén hartos de seguir la ruta y como dicen en México, llegará el momento de “tirar la toalla”.

Tal vez, cuando un trabajo es novato puede librarse de ser maleado por la preocupación, siempre y cuando no genere lo que llamamos avaricia, ganancia o lucro.

Cuando trabajas sin recibir o percibir remuneración monetaria, tal vez crea en el “trabajo sin estrés”, mientras pase lo contrario llega el momento que trabajarás para estresarte recibiendo a cambio una pequeña ganancia que te generará conformidad. O bien te genera una úlcera gástrica y múltiples problemas personales. Así que el trabajo sin estrés es para mí aún, un producto de la imaginación colectiva.

Hijos vs. Padres

Hace pocos días, platicaba con una amiga de un tema que actualmente preocupa a padres, que es el saber “educar” a nuestros hijos.

Miro a mi hijo de cuatro años, y me pregunto si realmente lo estoy educando adecuadamente, es decir, si estará listo para la sociedad que cada día evoluciona cada segundo, no mentalmente, pero que mantiene constantes cambios. La tecnología, educación y bienestar económico, estos, protocolos de la misma sociedad.

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, pero en el proceso del saber cómo educarlos, nos hace tener conflictos con nosotros mismos sobre saber si lo estamos haciendo es correctamente ya que la misma sociedad etiqueta, protocoliza o esquematiza la vida diaria.

El pensar en educar a muchos les viene a la mente, tener los mejores profesores y el mejor colegio. Ponemos e invertimos tanto en la educación, creemos que pagando una gran cantidad mensualmente, nuestros hijos serán genios y crecerán intelectualmente para convertirse en el próximo Bill Gates.

Leer post completo >

Lluvia Navideña

Mis momentos de pensamiento libre, de filosofía y de grandes ideas en su mayoría salen de un lugar común, sí, del baño, no exactamente haciendo lo que pensáis. La ducha me sirve para aclarar esas ideas atoradas, limpiarlas, sentir la frescura que provoca para mí una lluvia de gotas frescas que caen sobre mi cuerpo, resulta una experiencia única. Y llegando diciembre comenzamos a recordar cómo nos trató el año, ayer mientras lo hacía, surgieron los recuerdos.

Recordaba sin duda que 2009 lo cerraba con broche de oro, con una gran sonrisa., renovaba contrato laboral, después de que creí ya no hacerlo, estaba asegurando con esto mi lugar para el concierto de Gustavo Cerati con su gira “Fuerza Natural”, el disco lo había comprado justo el día de su lanzamiento. Y ya pisando el auditorio y pasar la mejor experiencia musical dentro del ramo “rock latino” con aquella figura representativa, fue el concierto más significativo, lo mejor que me podía suceder para cerrar ese año.

Leer post completo >

Reencuentros y Desencuentros

Hace poco leía una invitación en mi correo electrónico, acerca de una reunión de ex compañeros de la universidad. Me reí, pues normalmente cuando pasan este tipo de eventos la mayoría lleva consigo una lista de amigos a los cuales aún ve, toman el café y se ponen al tanto de los recientes hechos en su vida.

Sin embargo debo aceptar que mis ex compañeros de la universidad fue el grupo más raro que tuve a lo largo de mi vida escolar. Lo cual provocaba la carcajada de extrañes en tal invitación. Y sólo tengo contacto con tres ex compañeros muy buenos amigos hasta ahora.

El simple pensamiento de toparme con gente que no sé ni sabía de su vida desde hace más de cinco años provocaba en mi un sentimiento de indiferencia. Hasta cierto punto un poco de burla. Sé poco de ellos, de algunos gracias a facebook o twitter, pero “reencontrarnos” para un desayuno, se me hacía algo banal, más porque odio los silencios prolongados, me imaginé un saludo, el clásico cómo estás, qué has hecho, en qué trabajas, y no falta quien utiliza el en qué trabajas para saber si te va bien o mal económicamente y hasta cierto punto es ahí donde se desprende el ego humano para presumir quién es el que tiene el gran puesto laboral y gana más dinero.

Leer post completo >