MSantaella
Estudió Periodismo en Málaga. Después, gastaría dinero, que no tiempo, matriculándose en otras carreras con éxito O. Estuvo presente en el esplendor y hundimiento de la revista de tendencias “Málaga Me Mata”, tras pasar como becario por diversos periódicos y revistas. Ha terminado, sin querer ni proponérselo, ligado al mundo del Diseño Gráfico (al menos de momento). Para restablecer el equilibrio en “La Fuerza” se dedica, en su tiempo libre, a lo que realmente le gusta: escribir… y si es con un puntito de mala leche, mejor.
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Posteos por MSantaella
En el límite del mal
oct 8
Todos hemos tenido alguna vez una amistad que tus padres considerarían poco apropiada, una “mala juntera”, según el término coloquialmente utilizado para estos casos. Al final, acabas por descubrir que tienen razón y, si te es posible, intentarás alejarte de esos amigos/as que te pueden buscar la ruina. Para darte cuenta de ello, tendrás que tropezar con la piedra, de nada servirán las sabias palabras ni los útiles consejos: es una de esas lecciones que te da la vida y que la tienes que sufrir en tus carnes para extraer las conclusiones y establecer tú la relación causa-efecto… Y ya tú decides.

Agente Lundy.
Hace tres años conocí a una de estas personas. Aparentemente, era un tipo legal. Buena compañía, poco hablador, normalmente semblante serio y frío como el hielo. Un hombre que sabe escuchar y que siempre sabe comportarse de la manera políticamente correcta. Poco probable que a nadie le pudiera caer mal. Como mucho, lo podrán tildar de “soso”, y los malpensados, de “oscuro” o “escalofriante”. Adjetivos que podrían servir para calificar a cualquier forense, oficio de mi peculiar “amistad”. El único defecto real que le descubrí a mi nuevo “colega” es que se trataba de un asesino en serie. Morgan. Dexter Morgan.
Encarnado por un magnífico Michael C. Hall (David Fisher en “A dos metros bajo tierra”), “Dexter” se convirtió en una auténtica revelación hace tres años. Forense de día. “Serial killer” de noche. Está más allá del doctor Jekyll y Mr. Hyde. Al contrario de Mister Hyde, no busca saciar sus instintos de una manera desorganizada. A diferencia del personaje de Stevenson nunca ha buscado la satisfacción en los opiáceos o las prostitutas. No, Dexter Morgan es un auténtico psicópata, no es la versión hedonista de una persona “normal”. Su meta no es llegar a saborear un placer sexual, sino apagar esa necesidad de sangre, de asesinar.
Un monstruo, que por obra y gracia de la ficción audiovisual, te cae bien. Y es que aunque asesino en serio, el código de Harry (que le inculcó su padre policía desde pequeño al advertir el terrible lado oscuro de su hijo bastardo) rige su “ritual” de una forma completamente selectiva: sólo podrán ser sus víctimas aquellas personas que hayan cometido uno o varios asesinatos de forma fehaciente, y que por una razón u otra hayan escapado de la justicia.
No nos equivoquemos: no se trata de un justiciero en el sentido estricto de la palabra. Para él, ese aspecto siempre sería un método, una coartada, una especie de deber filial o de sistema de autoprotección. Matar es lo esencial, como buen psicópata; pero el patrón de sus víctimas es el de asesino/a en libertad, lo cual lo convierte en un delincuente pero “social y políticamente no tan incorrecto”.
En su primera temporada, lo vimos enfrentándose a otro asesino en serie, que resultó ser su hermano. Fuimos profundizando en el personaje, su relación con su hermana, Deb, y con el resto de compañeros de la policía de Miami. Un guión atractivo y un final que en determinados ámbitos no gustó, aunque en otros fascinó.

David Fisher en uno de sus momentos más difíciles.
Pensábamos que una serie así no podría dar mucho más de sí. Suele suceder que en determinadas series a una primera temporada sobresaliente, siguen bodrios descomunales (como le ocurrió, por ejemplo, a “Prison Break”). Sin embargo, los guionistas volvieron a superarse. Nuestro personaje parecía estar destinado a la silla eléctrica y acabó salvándose mientras que un honrado policía, en el más cruel de los sarcasmos, moriría y se llevaría como legado la carga de todos los asesinatos cometidos por Dexter Morgan.
El final de la segunda temporada parecía poner techo a una serie que había conseguido sorprendernos en dos ocasiones. Así llegó una tercera, en la que, por primera vez, veíamos al protagonista hacer un “amigo”. Una persona que conocía su verdadero rostro y que, en el más que previsible desenlace de la historia, tenía que acabar siendo cordero degollado por su instructor. Se jugó al juego de maestro-alumno, si bien, en mi criterio, eso no la salvó de ser la temporada más mediocre. Eso sí, hay que reconocer que volvieron a darle un nuevo giro a la historia sin caer en la repetición de los argumentos principales (bueno, lo de seguir matando a peña eso ya iba en el lote: es como los infartos en los episodios de “House” o las huellas en “CSI”).
Ahora, este tipo al que conocí hace ya tres años, se ha convertido en padre responsable a jornada completa, forense a media jornada y psicópata a media jornada. ¿Demasiado trabajo para una sola persona? La paternidad de Dexter es una novedad con la que el personaje tendrá que lidiar durante esta temporada. Y, ¡ojo al dato!, se recupera la figura del agente Lundy (el inspector del FBI de la segunda temporada) y, tras el “ice truck killer” de la primera temporada, volvemos a tener un “serial killer”: un viejuno con más de treinta años de “experiencia”. El inicio ha sido prometedor. Tendremos que seguir el rastro de tan singular personaje.
Lo siento, padres, a veces en la vida y en la ficción el camino a seguir es el menos malo.
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Haciendo cine 2.0
sep 29

Neil Patrick Harris es Barney Stinson en la sitcom "Cómo conocí a vuestra madre".
Últimamente ando despistado, un poco más que de costumbre, y es que tengo el cerebro aturullado en un proyecto grande, inmenso, épico, como diría Barney Stinson: “legendario”. Los datos Federación de Cines de España (la FECE, de Playmobil) anuncian una recuperación en la taquilla en el primer semestre de 2009, pero, en letra pequeña y entre líneas, puedes divisar que no es precisamente gracias al cine español… Salvo que “Ángeles y Demonios” entre como co-producción, que me parece que no.
Así que viendo el estado de las cosas, y dándole vueltas y más vueltas hasta la última neurona de mi cabeza, decidí en un acto de megalomanía embarcarme en el Séptimo Arte, inspirado en las grandes andanzas de los personajes de mi tierra, como Tejero (J.A.), Roca (J.A.) o el Cachuli (de la I.P., no confundir con las siglas H.P. de Hijo…).
Estudios, análisis, investigaciones, noches en vela y, ¿cuál es la conclusión?, ¿cuál es el problema del Cine Español? Pues está claro, señoras y señores, hay dos cuestiones esenciales. Primera: las subvenciones; esto de que comprando taquilla puedas acabar obteniendo una bonita gratificación del ICAA vía crédito a fondo perdido hace que la peña no sea creativa ni se motive excesivamente a la hora de buscarse las habichuelas. Es, poniendo un símil, como los centenares de cursos estúpidos que se han estado impartiendo en Andalucía con el dinero de la Unión Europea: catador de vino, asistente de domicilio y chorradas varias en las que podían llegar a enseñarte a pelar patatas y/o hacer la cama (con todas las posibilidades laborales que una educación semejante te podía llegar a facilitar, ¡yujuuuu!).
Segundo: al Cine en España se dedican los artistas…, pero, por dios, ¿adónde vamos a llegar? ¡Maaaaal! ¡Muy maaaaaal! Coño, ¿acaso los peones pusieron el dinero para edificar la enorme burbuja inmobiliaria en la que nos hemos estado engañando durante casi una década? No, claro que no. Había unas cabezas pensantes, unas personas sin escrúpulos que les traía por culo el medio ambiente, la legalidad y la madre que los parió. ¿Se construía pensando: “uy, tío, este edificio va a ser una obra maestra de la arquitectura”? O mejor aún: “Me da igual que no le guste a nadie, voy a gastarme sesenta millones en construir un chalet con siete cuarto de baños, con la cama en el porche y la cocina sin vitro (y con camping gas). Daré mucho que hablar”. Si hubiéramos tenido la suerte de que la gente de la construcción fueran tan “artistas” como los del cine, haría mucho tiempo que habríamos pasado la quina. Pues en el “Séptimo Arte”, igual, ¡cojones!, que a estas altura de la vida seguimos pareciendo completamente giliflautas.
Bien, contextualizado todo, y dado que ya no me puedo meter en el negocio inmobiliario, mi apuesta pasa por ser productor-director-guionista-actor (para empezar, como Allen o Eastwood, ¡igual!)… El éxito está más que garantizado, puesto que voy a tener la mentalidad de los productores de “Transformers”: preocupación por la calidad artística 0, importancia dada al éxito en taquilla 12… Y de paso, ¡jódete, Michael Bay!, igual hasta arraso en los Razzies y me hago fotos con Halle Berry o Megan Fox (que conste que ya he dicho que soy un “interesado” y no un “artista”).

Halle con Oscar y Razzie.
Para empezar, el dinero privado está ahí, ¿o es que nadie veía “Médico de familia”? El cartón de Puleva es una fuente más que digna de financiación. “Product Placement”, o si lo preferís, “emplazamiento de productos”. ¡Si hay que dedicar treinta o cuarenta (o cincuenta o cien) primeros planos de un par de segundos al Danone, el Cola-Cao, los tampones Evax o lo que sea, se hace y punto! ¿Cuál es la objeción? Las películas están llenas de “momentos” para la basura. Aprovechas esos huecos y cuelas una publicidad, así, sutilmente, como quien no quiere la cosa. ¡Nada de egoísmos! Estás incentivando el consumo y el auge de la economía, o sea, lo que es más, te estás convirtiendo en una inyección de adrenalina para el funcionamiento del país. Si es que, al final, hasta Zapatero te tendrá que dar las gracias.
En segundo lugar: no hay que contratar a actores de cine, sino a rostros conocidos de series españolas. A los actores se les va la cabeza pidiendo… ¡el oro y el moro! Mejor coger a cualquiera salido de una serie que fuera conocida hace tiempo. Su caché habrá bajado y tú le puedes calentar la cabeza con que harás de él un John Travolta, y que podrás hacerlo resurgir de sus cenizas. Por ejemplo, series como “Al salir de clase”, “Un paso adelante” o “Compañeros” pueden ser minas. Y no te digo “ná” si consiguieras a alguien de “Verano azul”. ¡Tooooooma! ¡Acción!
Otra cosa de la que no podemos olvidarnos: los cameos. Importantísimo. Vital. ¿Qué habría sido de “Torrente” si no hubieran apecido Wyoming, Guti o Cristina Tárrega? Nosotros, lo mismo. Pero en esta época de Internet, la adaptación es primordial y en vez de buscar rostros de famosos es mejor buscar rostros conocidos de la Red. Si son internacionales, mejor. Personajes de “Callejeros”, como los que sentenciaron frases tan épicas del estilo “la he liao parda” o “una cosa te voy a decir: dos escopetas tengo” conseguirán que tu obra se convierta en toda una referencia en foros y blogs.
En consonancia con el punto anterior, la estrella internacional es una opción más que apreciable. Si “Spanish Movie”, le ha echado el gancho a alguien como Leslie Nielsen, nosotros no vamos a ser menos. Está claro que no aspiramos a tanto como conseguir a Chiquito para el tráiler, pero sí podemos optar por rescatar viejas glorias de YouTube. Desde luego que tengo dos favoritos, aunque estamos abiertos sugerencias. Por un lado, “el niño loco alemán”; por otro, el gran Gary. Me es difícil decantarme por uno o por otro: ¡los dos han significado y dignificado tanto la Red.
Apartado a destacar: ¿por qué coño grabar en 35mm o con la RED ONE? Hay que tener los pies en la tierra. ¡Si ya las cámaras que vienen incorporadas en los móviles van de puta madre! Y no sólo eso, después te facilitan colgarlo en Internet: ¿quién coño se va a descargar cinco gigas? Es cierto que han bajado los precios de la línea ADSL, pero con una calidad medio qué ya se puede ver en Daily Motion, YouTube y demás, ¡que tampoco hace falta volverse locos con según qué cosas, panda de puristas! ¿Ya nadie se acuerda de “El proyecto de la bruja de Blair”?
Por supuesto, inmediatamente después del pase de prensa, hay que colgarlo en el e-Mule (con sus títulos de “este trabajo está protegido…, blablablá, blablablá”, por el rollo este de la credibilidad). ¿Por qué? No seamos anticuados con lo de las salas de cine. Si van, bien. Pero si no van y se lo descargan, ¡mejor! ¿Os creéis que miento? Que levanten la mano quién ve “Lost” en español. Y ahora, los que se han comprado el pack o algún tipo de producto de la misma serie tras haberla visto “pirata” con subtítulos. ¿Lo veis? Es Matemática Pura y Dura. El Márketing es lo que importa: tener una web con doscientos mil enlaces, que si Infolink, que si Google Adsense, que si mandanga frita… Y todo ello unido a un perfil en Facebook, en Tuenti, en Flickr, en Badoo (es para follar, pero todo a su tiempo…), Hi5, Sonico, LinkedIn, MySpace, Meetic, AdultFriend y todo ese tipo de movidas. “Feedback”, retroalimentación, quid pro quo. O lo que es lo mismo, dinero llama a dinero.
Del culo-teta no voy a hablar. Sería como explicar el “abc” del Cine. Si se prefiere la polémica pura y dura, en plan meter alguna foto de estraperlo de alguna artista megaconocida, entonces tienes que calcular si el “gazapo” (“¿no me diga que es usted famosa?, ¡pues no tenía ni idea!; yo cogí la imagen porque tenía un fondo muy bonito…, pero no se preocupe, que llamo ahora mismo al montador y suprimimos la escena”) compensa la posible indemnización que pudiera recaer sobre la obra, previa sentencia judicial (claro, si no reclama, es que no se ha infringido nada… Lo saben hasta en la China).
Por último, y para no seguir desvelando todas las ideas geniales que pululan por mi cabeza como las almorranas por los ojetes de los anuncios de la tele (“es como si no existieran”), sólo comentar el título. Se acabaron los nombres pomposos, rebuscados y que difícilmente conectan con el mundo 2.0 en el que estamos completamente inmersos. Una investigación pormenorizada me ha llevado a encontrar la fórmula del éxito (¡ssschhhh!, se la he robado a los de Google y no se han dado ni cuenta), sin posibilidad de equívocos algunos: la obra se llamará “Sexo Buscar”, la secuela “Mujeres desnudas buscar” y la tercera parte todavía no lo he decidido. Más claro, agua. Como siempre susurra mi amigo Stinson (de nombre, Barney), con la mirada perdida en los recovecos de su imaginación: “Va a ser LEGENDARIO”.
12 propuestas para acabar con la Piratería y fomentar el bien de la Cultura
sep 16
Ahora que la cosa está más jodida que nunca, y eso que todavía no nos han subido el IVA, no podemos permanecer ajenos a la crisis que sufre también el Séptimo Arte. Sí, sí, que nadie se engañe: que lo de las mansiones, los yates y los aviones de las megaestrellas de Hollywood es todo mentira, más falso que las andanzas de “El último superviviente”. Eso es todo una cortina de humo para mantener esa sensación de glamour entre el gran público, pero la realidad dista mucho de ser cómo nos la pintan: Brad Pitt y Angelina Jolie viven en un piso compartido con ecuatorianos, los dos ocupando la misma habitación; Spielberg está tan apretado, que en la actualidad habita en un almacen donde chinos se dedican, bajo cuerda, a la fabricación de camisetas con el eslogan “I love NY” y un corazón; Tom Cruise, poco más de lo mismo, en una de las iglesias de acogida de la Cienciología, donde dicen las malas lenguas le roba la mitad de los platos a su querida Katie…
Y cómo hemos llegado a esta situación. Pues está claro, la culpa es de Internet y del mal uso que estamos dándole los usuarios: o sea, de la Piratería, con mayúsculas. ¿Qué es eso del todo gratis? Muy mal. Que está bien que la peña tenga que pagar una hipoteca y/o alquiler, la luz, el agua, el gas, los impuestos municipales, su comida, la gasolina, el teléfono, el móvil, el colegio de los niños, el material escolar, etecé; pero todo eso no es excusa para que ahora se coja Internet y se utilice como el chocho de la Bernarda, acceso para todos y para todo el mundo. Lo estamos haciendo muy mal, como asegura mi amigo Bautista, de nombre “Teddy”. ¡Esto no puede ser! ¿A ver si ahora una estrella, o un actor simplemente, del cine va a tener que vivir como una persona normal? ¡Es lo que nos faltaría! ¡Por dios! ¿Alguien se imagina a Marlon Brando subiendo a tu piso y pegando a tu puerta para pedirte un poco de aceite? ¿Le vamos a pedir a un actor de renombre, o sin él, que trabaje cinco o seis días por semana hasta completar un mínimo de cuarenta horas semanales, con un mes de vacaciones al año, lo de pagarte las horas extras ya veremos, y por un módico sueldo de 1.000 euros mensuales (pagas prorrateadas, por supuesto)? ¿Nos estamos volviendo locos?
Pues a este punto parece que podremos llegar si no nos ponemos las pilas y ponemos las cosas en su sitio. Por ello, y en connivencia con reputados miembros de las diversas sociedades gestionadoras de derechos de actores, autores, editores, auditores, directores, productores y demás miembros de la farándula audiovisual, hemos acordado una serie de propuestas para conseguir restablecer el status quo, y recuperar el prestigio (el lujo y las comodidades) para los más destacados contribuyentes (lo siento, técnicos de sonido, de imagen, etc., ¡jorobaos, como siempre!) de las creaciones artísticas que se emiten a través de la pequeña y de la gran pantalla.
A saber, las propuestas son las siguientes:
1. Todo contribuyente VIP a los espectáculos audiovisuales estarán exentos de pagar impuestos directos. ¡Coño! ¿O acaso nadie lee el “Hola”? ¡Están todo el puto día en África y demás partes del mundo desfavorecidas junto a niños enjutos a los que prestan toda su ayuda? Los impuestos directos están perjudicando a esos niño, pues es pecunia que ellos, desinteresadamente, donarían a los pobres del planeta. (¡Oye, si cobran por el reportaje, pues muy bien: más dinero que otorgarán a causas sociales!).

La Mansión de Tom Cruise.
2. Toda persona que solicite acceso a Internet tendrá que superar un examen, previamente homologado por las sociedades gestoras de derechos de autor y cia, para preveer que le va a dar un uso correcto a la Red. Estas sociedades podrán vetar la presencia en Internet de personas potencialmente peligrosas que quieran utilizar el medio para acciones del estilo “bajarse música gratis”.
3. Por supuesto, eliminación de todas las redes “peer to peer”, que degradan la dignidad de la humanidad y son causantes, junto a Zapatero, de todos los males de este siglo, incluyendo la inflación inmobiliaria y el desempleo. A tomar por culo el Kazaa, el Ares y demás. Mención especial para el e-Mule. A los creadores de esa barbarie, habrá que pensar un castigo proporcional a su crimen. Toda persona que haya utilizado alguna vez en su vida la mula tendrá que abonar 100 euros a las sociedades gestoras de derechos, para que las distribuyan como ellas mejor consideren entre sus socios.
4. Dado que la eliminación de los programas “peer to peer” ha de ser progresiva (somos realistas). Mientras tanto, todo el contenido será sustituido por material pornográfico. Cualquier persona que intente bajar una canción de Alejandro Sanz, una película de Ron Howard o un libro de Dan Brown, obtendrá en su descarga un fragmento de película X, para que así los usuarios sepan que son unos “sucios/as pervertidos/as” y que “irán al infierno”. (Sabemos que podría perjudicar al “star-system” del porno, pero ellos están más acostumbrados al sexo anal… ¡Serán los mártires de la causa!).
5. Los elementos que no puedan ser sustituidos por material X serán reemplazados por películas con calidad de imagen ínfima, espectadores levantándose interrummpiendo la historia y sonido ininteligible. Aunque sabemos que esto lo estamos consiguiendo, queremos potenciarlo para que las personas aprecien las bondades de Movierecord y el THX.
6. ¿Qué es eso de las páginas de descargas directas y los blogs con enlaces? Con independencia de su lugar de procedencia o localización de servidor, toda web identificada como “pirata” por cualquiera de las sociedades gestoras de derecho será cerrada en un plazo máximo de 24 horas. La página permanecerá cerrada hasta que el juez demuestre la culpabilidad de los infractores. En caso de que el juez estime la inocencia del sitio web, se cambiará de juez hasta que se consiga una sentencia acorde a la verdadera realidad.

1984 obra de George Orwell publicada en 1949.
7. La idea de incrementar la velocidad de descarga y subidas de la web es una cosa del demonio. Por tanto, sólo las sociedades gestoras de derechos de autor, actor, productor, etecé, podrán tener acceso a tales velocidades pecaminosas. Al igual que la Iglesia en la Edad Media era guardiana del saber, para evitar que las mentes del populacho se pudieran corromper; a estas sociedades les corresponde velar por nuestras almas, tan inclinadas al delito y al pecado, impidiendo nuestro acceso a una velocidad superior a 128 kb. Una vuelta a los inicios es siempre una medida de sabiduría: con 56 y 128 kb ya se tiene acceso a las webs para las que se creó Internet: el Marca, el As, el Marqueze (pero sin vídeos, claro), la Wikipedia (habrá que revisar sus contenidos), las carteleras de los cines y las webs de los fnac, corteingleses, carrefoures y demás.
8. Se establecerán unos carnet de uso individual. Estos carnets obligarán a un consumo mensual mínimo de 50 euros en música legal, cine legal y libros legales (estos últimos, como tampoco son Cultura del todo, igual los dejamos fuera). Ese dinero se embargará directamente de la nómina para asegurarnos que el consumo se haga efectivo, como las tarifas de Vodafone o Movistar. Las personas que estén desempleadas irán acumulando un saldo negativo que se descontará de forma proporcional cuando consigan un empleo. Las personas que se dediquen a las tareas del hogar y los menores de edad estarán al cargo de un sustentador principal al que se embargará los 50 euros correspondientes a cada una de las personas a su cargo.
9. Lo hemos hablado ya con Bill Gates y él está de acuerdo. A partir de ahora todos los ordenadores llevaran el sistema operativo de Microsoft. Allen también nos ha dado el visto bueno. Y el Explorer será el único navegador. Linux, Mozilla, Opera, Safari o Leopard son sólo variaciones de la manzana de Adán: atractivas en su forma, pero fatales en su contenido. Las leyes antimonopolio están pasadas de moda. Un único sistema operativo (además, el mejor, el que no se cuelga) con su navegador correspondiente y sus chips identificativos facilitarán la determinación de la culpabilidad o inocencia de los usuarios.
10. Google: ¡tú serás lo próximo!
11. Queda prohibida la lectura, copia o distribución, en cualquiera de sus formatos de “Un mundo feliz”, “1984” y “La naranja mecánica”. No son obras de artes y sus contenidos son altamente subversivos. Estableceremos una lista de obras prohibidas a fin de evitar pensamientos disociativos que sólo pueden conducir a una persona a su infelicidad y a una eternidad de castigos dolorosos.
12. La democracia es un término altamente supravalorado. ¡Si al final nos gobiernan los bancos! Las ideas del despotismo ilustrado son mas convenientes a los nuevos tiempos que se acercan: “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Que se encarguen las mentes superiores e iluminadas de servirnos de guía, y sean ellos los que establezcan qué se puede y qué no se puede hacer. ¿Y quiénes mejor que unos señores con unas ideas tan preclaras como los de estas sociedades gestoras para regir nuestros destinos?
Como dice el anuncio: “el frotar se va a acabar”. Una vez que se aprueben estas medidas, los pitts, los cruises, los bosés, los bardemes, los ramoncines, los sanjuanes y demás peña que lo está pasando tan extremadamente mal por culpa de esa lacra llamada Piratería, con mayúsculas, podrán respirar tranquilos otra vez. Sus mansiones, yates, jets privados, fiestas, orgías y demás podrán seguir su curso natural, como debe ser. De momento, nuestras propuestas están calando hondo: ya tenemos dos firmas. ¿Te animas?
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American Playboy: Ashton Kutcher, al mejor postor
ago 30
El marido de Demi Moore es un personaje francamente peculiar. Y no me refiero sólo al hecho de que fuera el primer usuario de Twitter en alcanzar el millón de seguidores (actualmente, cuenta con más de tres millones de followers: http://twitter.com/aplusk). Tampoco vamos a hacer referencia a que le haya tomado el pelo a la mitad de Hollywood en su programa de la MTV “Punk´D”. Y por supuesto, ni se me ocurriría mencionar que no sólo le “robó” la mujer a Bruce Willis, sino que incluso llegó a tener la desfachatez de invitarlo a la boda: y ahí estuvo, ¡John McClane en persona!.
Uno de los jóvenes más ricos del mundo. Nominado varias veces a los Premios Razzie (aunque, por otro lado, también le han otorgado diversos galardones, la mayoría otorgados por el público juvenil). El intérprete, y a veces productor, de películas como “Colega, ¿dónde está mi coche?”, “El efecto mariposa” o “Algo pasa en Las Vegas”. Trayectoria irregular que viene a dejar una cosa bastante clara: “Yo hago lo que me da la gana”.
La última película estrenada en España, “American Playboy” (que es la traducción del título original “Spread”), nos muestran al joven actor/productor/guionista/modelo en todo su esplendor, encarnando a Nikki, un papel para el que parece haber nacido (¿será una especie de autobiografía?). El caso es que el tal Nikki es un chaval que vive en Los Angeles sin oficio pero con mucho beneficio. No sabemos si tiene estudios, aunque tampoco parece que eso importe mucho. No tiene casa, ni coche, ni trabajo… Eso sí, siempre lleva puestos unos vaqueros remangados tipo-me-voy-a-pescar, unas botas horribles y, en la mayoría de las ocasiones, unos tirantes “molto” preciosos. Si tú salieras vestido de esa guisa, serías la “comidilla” de todo el barrio… Pero Nikki, con ese vestuario, es poco menos que el puto amo de Los Angeles.

Y es que el chico se las lleva a todas de calle, como Hank Moody en “Californication” pero sin ser un escritor de éxito. Vividor entre vividores: su principal ocupación es encontrar quién le sustente. Para ello irá dando una serie de claves que funcionan a la hora de “conquistar” a una mujer. Así, llegará a los brazos de la rica Samantha (este Ashton es capaz de enamorar hasta a reconocidas lesbianas como Anne Heche, que todo hay que decirlo, está cada día más espléndida).
Casa de lujo, con piscina y vistas espectaculares… y una mujer que se ausenta bastante del “hogar”, lo que permitirá continuar con su espíritu fiestero. El empalador seguirá con su vida disoluta hasta que, en el giro dramático de la historia, le da por enamorarse de su alter-ego femenino, Heather (Margarita Levieva)… ¡Ruina total!, ¡El cazador cazado!.
Nuestro personaje y “héroe” empezará a actuar de una forma estúpida. Bueno, en verdad, su comportamiento siempre ha tenido ese tufo, pero ahora perderá el control, como cuando Beckham señaló que quería quedarse en Milán justo antes de volver a Los Angeles.
Total, que como cabía de esperar, cuando Nikki se sale de su guión de buscavidas hedonista, y sale a la caza del “verdadero amor”, la caga: pero no un poquito, sino en plan épico, con escena que consigue casi provocarte la vergüenza ajena… Pero, por otro lado, será el punto de inflexión que hará que el protagonista madure y acabe por convertirse en una persona decente y normal que acabará trabajando de… Mejor no lo señalo para que podáis verlo vosotros/as mismos/as. Sólo diremos que no se busca el típico final complaciente, y que esa rudeza le otorga un punto más a la obra.
Estoy por llamar a Ashton Kutcher y plantearle la versión española, protagonizada por Dinio y localizada en Marbella. La trama: un tío que parece medio lelo, se lía con una conocida folclórica española (porque, a fin de cuentas, en España eso ya nos garantizaría una audiencia más que notable) y, cuando todos creen haberse convencido de que el protagonita es imbécil absoluto, éste se la cuela a todo el mundo: consigue darse la gran vida sin trabajar mientras que los que lo critican apenas si pueden llegar a final de mes matándose a currar… ¡Ostras! Ahora que lo pienso, ¡esto no es original! ¿No hay un espacio televisivo llamado “Sálvame” en el que se cuenta esta historia por capítulos?.
¡Y todavía intentan engañarnos inculcándonos que una buena formación te conducirá a “triunfar en la vida”! Sólo hace falta encender la televisión y hacer un poco de “zapping”: ¡Escucha, pues va a ser que no!.
Cine de verano: “tres tristes tigres…”
ago 20
Ya se sabe que llega el veranito en España, el calor aprieta, la peña va más ligerita de ropa, el estado de ánimo se supone que es mejor por el tema de la luz y otros motivos que no nos concierne, se empieza a pensar en las vacaciones y… todo el mundo intenta escurrir el bulto en el trabajo. Esta norma general tiene sus excepciones en determinados sectores como, por ejemplo, la hostelería, que tienen ahora sus fechas punteras del año y por más que quieras, difícilmente te vas a poder escaquear. Evidentemente, entre las salvedades no se encuentra el sector cinematográfico que, con contadas excepciones, se esfuerza cada año más por ofertarnos una taquilla que, si no tienes menos de 13 años, es difícil que no te provoque diarrea mental… Y eso que pertenezco a los fans de Harry Potter.
Pero una cartelera que se compone de “Transformers”, “Arrástrame al infierno”, “Exorcismo en Connecticut”, “G.I. JOE” o “Mi vida en ruinas”, entre otras obras de arte, es para tirarse de los pelos. Veinte puñeteras salas y acabas metiéndote a ver una película porque la protagonista te parece que está buena (¡qué cosa más triste!). Que me parece bien que el principal objetivo del cine, aparte de recaudar, sea entretener, pero ¡qué cojones!, que se intente respetar un poco lo de “El Séptimo Arte”… también en verano.
En las series pasa algo similar: todo a partir de septiembre. Si no fuera por Alan Ball (“A dos metros bajo tierra”, “True Blood”), la estación estival sería casi para hibernar. Nuestros John Locke, Hank Moody, Sheldon Cooper y compañía se ponen el bikini y nos dejan impacientes a la espera de que vuelvan sus andanzas y desventuras, por supuesto, a finales de septiembre.
Los Oscar son la prueba empírica de que el cine de verano es de ínfima calidad. Cuando ves el listado de nominaciones, sólo las candidatas a premios como el de efectos especiales se han estrenado en esta época del año. Los pesos fuertes se reservan para el otoño o el invierno, para que los críticos, el público y los actores las tengan “calentitas” (me refiero a las películas en su memoria). Porque me da a mí que este año “Transformers: la venganza de los caídos” no va a estar entre las favoritas al Oscar a la Mejor Película… Aunque puede que Michael Bay sí esté entre los que optan a la mejor dirección… en los AVN, claro (lo siento, pero nada de enlaces, jeje).
Decía un famoso historiador, de cuyo nombre no me acuerdo, que hasta las mejores obras literarias tenían sus páginas vacuas, de relleno, que servían para enfatizar los momentos de mayor calidad del libro. Igualmente, en Economía, nos hablan de los ciclos Kondratiev: tiempos de aceleración y tiempos de desacelaración económicas que se suceden cíclicamente, y que se suponen que hacen que el sistema funciones (más o menos)… Y así, sucesivamente, con prácticamente todos los apartados del ámbito humano (¿tendría razón Nietzsche con lo del “eterno retorno”?). O sea que no nos queda otra que “fumarnos” otro verano de películas de pacotilla para que, llegado el otoño, apreciemos más las cualidades de los productos que nos ofrecen: es el “Ciclo Movie”, que viene a decirnos que el número de películas de calidad estrenadas es directamente proporcional a la cercanía a las nominaciones de un premio importante.
Pues nada, yo me sumo a este tedio de verano y dejo ya de escribir, que mi cabeza es un trabalenguas similar a la de los planificadores de la temporada del Yelmo Cineplex: “tres tristes tigres comieron trigo en un trigal”.
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Total Recall (?): El Arte de Retitular una Película
ago 3
Miro a la cartelera y me encuentro con nombres de películas como “Up” o “Bruno”. Y no puedo dejar de pensar si nosotros, los “lostadictos”, estaremos contribuyendo, con nuestra manía de ver las series en versión original, al empobrecimiento del proceso creativo de traducir al español el nombre de una película.
Ya sé que cualquiera puede decir que, a fin de cuentas, una de las normas básicas del márketing es simplificar. Lo más simple es lo más eficaz, lo más fácil de recordar. Y no digamos lo que mola un titulaco en inglés: “American Pie”, “Million Dolar Baby”, “Titanic”, “Gladiator”, “Trainspotting”, etecé, por decir algunos nombres que se me vienen a la cabeza.
El tema de los derechos de autor, pues también aporta lo suyo. Alguien de producción puede pensar: “A tomar por culo la lluvia de ideas, le llamamos ‘Transformers’ para todo el mundo, y se la damos a Michael Bay o a cualquier director de porno, para que no nos molesten mucho las sociedades de autores de cada país en el cual se va a estrenar la obra maestra”. También lo veo loable. ¡Joder, que estamos en crisis! ¿Con qué presupuesto puede contar una superproducción? ¿10.000, 15.000, 20.000 millones de dólares? Que estamos “mu” apretados y pagarle a la Megan Fox nos va a costar una pastaca.
Pero, y la creatividad del traductor, ¿dónde nos la dejamos? No hay que subestimar el poder deformador-constructivo de cambiarle el título original a una película. ¿Habría sido un éxito la disparatada “Agarralo como puedas” si le hubieran deja el nombre original “Airplane!”? Sinceramente, una peli que se llama “¡Avión!” no creo que llame mucho la atención.
Por no hablar de “Cadena Perpetua” (1994). Tim Robbins, en su papel de Andy Dufresne, nos dejó a todos la cara partida en aquella memorable escena final de su celda… Y no hubiera sido lo mismo si en nuestras mentes estuviéramos pensando en “La Redención de Shawshank” (“The Shawshank Redemption”). El problema es evidente: ¿cómo narices se pronuncia ‘Shawshank’ en español?
En el género cómico es donde podemos detectar que los traductores, a veces, no sólo eran creativos, sino unos auténticos cachondos. Es comprensible: si te pasan una obra del genial Billy Wilder, que tiene como protagonistas nada más y nada menos que a Marilyn Monroe, Tony Curtis y Jack Lemmon, en plena dictadura de Franco y que tiene como cabecera “Some Like It Hot”, ¿realmente qué puedes hacer? Los pobres hombres estarían todo apurados. “Oye, ¿‘hot’ no es ‘caliente’ o ‘cálido’? Igual al tío Paco no le hace gracia que pongamos una película ‘caliente’”. Y el compañero, porque seguro que trabajaban de dos en dos (como la pareja de la Guardia Civil): “Tú tranquilo, tengo en la cabeza un nombre que le viene como anillo al dedo: ‘Con Faldas y a lo Loco’”… Y empezaron a hacer la ola.
Otro caso se dio en 1975. Alguien debió pensar que a los Monty Python no los conocían ni en su casa, y que, por tanto, algo llamado “Los Monty Phyton y el Santo Grial” no podía tener éxito alguno. No sé si acertaron, pero “Los Caballeros de la Mesa Cuadrada y sus Locos Seguidores” se convirtió en un clásico del humor pese o gracias al título. Esa falta de medios y ese tufillo de los sketches del conejo asesino y del guardian del puente de la muerte los podemos establecer como precedentes, entre sus muchos seguidores, de la pandilla chanante.
Sin embargo, donde se movían como pez en el agua los “tituladores” era en las películas más “serias”. Algo tan aséptico como “Sunset Boulevard” pasó a ser “El Crepúsculo de los Dioses” (1950), más acorde a la historia que narraba de una estrella melagómana en decadencia y un guionista que tenía más cara que espalda. Si es que suena hasta poético “crepúsculo”, “dioses” (¿o es pedante?). O ese John Wayne, grande entre los grandes, que en Estados Unidos puede que fuera un “buscador” (“The Searchers”); pero aquí en España se transformó en uno de “Los Centauros del Desierto”. ¡Por dios! ¡Vaya diferencia! Estoy convencido de que hasta John Ford cuando se enteró del nombre que recibió ese filme en España pensó: “¡Mierda! ¿Por qué no se me ocurriría a mí? ¡‘Los Buscadores’! ¿En qué coño estaría pensando?”.
Otra posibilidad era que al traductor, perdón, a la pareja de traductores no le quedara otra que cambiar el título. “Con las Muerte en los Talones”, sí; “North by Northwest”, va a ser que no, por mucho que el director se llame Alfred Hitchcock. El público español se habría quedado con toda la cara de Chuck Norris al ir al cine a ver una película llamada “Norte cerca del Noroeste”. “Y eso por dónde queda, ¿por Blanes?”.
Aunque hay que reconocer que te puede salir el tiro por la culata. En 1988, vimos a ese John McClane, encarnado por ese tío grande de nombre Bruce Willis, enfrentarse, él solito y con un par, a todo un ejército de terroristas que había secuestrado un rascacielos de Los Angeles en plena Navidad (que hay que ser muy retorcido para hacer ese tipo de cosas en fechas tan entrañables). Pues allí estaba el tío, con la ayuda apenas de Carl Winslow (el padre de “Cosas de Casa”) a través de un walkie-talkie, descalzo, en crisis, con dolor de cabeza, demostrando que era un tío “Difícil de Matar” o, si lo preferís, “Duro de Matar” (“Die Hard”). En España, por aquella época, eso era ya demasiado de machito y muy poco “cool”, con lo que evidentemente, en un alarde de ingenio, decidimos que sería “La Jungla de Cristal”. “Brainstorming”: muerte, dificultad, alto, piso, cristal, lucha, pelea, héroe, selva, salvaje, jungla… “Sí, ya lo tenemos, ¿y si le ponemos ‘La Jungla de Cristal’?”. ¡Genial! La lástima fue que sacaran posteriormente otras tres partes, que evidentemente no se desarrollaban en rascacielos. Claro, ¿quién iba a pensar que al mismo tío le fuera a pasar lo mismo tres veces más? “Yipi kay yei, hijo de puta”, debieron pensar los “tituladores” cuando se enteraban de la preproducción de una nueva parte de la saga.
Supongo que ya todo esto está pasado de moda, y que es mejor que una obra se llame “Seven” en cualquier parte del mundo a que se titule originalmente “Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb” y en un país, por ejemplo España, pueda derivar en “¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú”, con un porcentaje de 0% de coincidencias en la traducción. Bueno, no nos quejemos, que a fin de cuentas más tela tienen los americanos, que “traducen” la movie al completo (no sólo el título y el guión, sino actores, directores y escenarios): ¿o nos hemos olvidado de “Abre los Ojos”? “Toooooooooom! Toooooom!”.
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Web del autor: MSantaella
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