Callejeros
sep 21
Meter los pies en el exterior como si fuera un río, puede ser todo un desafío en las calles de mi ciudad.
Esta selva urbana cobija una interminable lista de especies que la habitan con diferentes necesidades y esperanzas. El futuro parece muy lejano para los que viven al día, el futuro es una quimera abstracta para los equilibristas del destino. “Carpe Diem” puede ser una filosofía genial, cuando uno la elige, pero cuando la realidad se calza sus lustradas botas de inequidad, patea con fuerza los traseros de los últimos de la fila social.
Las aceras aun transpiran las gotas de sus baños mañaneros y las baldosas sueltas se convierten en húmedas trampas para mujeres poco atentas que ven caer las lágrimas de barro por sus tobillos luego de pisar el flojo mosaico. Esquivar obstáculos es casi natural y evolutivo para todos, una destreza que afina sus cálculos con la edad.
Factores externos aumentan la dificultad de transito fluido. Desde vendedores ambulantes que portan lo último de Hollywood, hasta mágicos ungüentos para los dolores musculares; enormes frutillas que parecen corazones a un precio de liquidación y los molestos folleteros que apuntan sus impresas publicidades como si entregaran una roja braza en sus manos, como arrojar carnadas a este río de almas. A esta biosfera de destinos.
En el asfalto inmediato, otras especies. Centauros con ruedas surcan las saturadas calles: Los motociclistas.
Desde hace unos años, con el aumento del costo de los pasajes en el transporte público, y las facilidades que otorgaban las importaciones chinas, comprar una motocicleta y pagarla en 80 cuotas es más barato que pagar el pasaje mensual en bus. Sumado a esto la falta de trabajo y la deserción escolar, hoy enjambres de jóvenes alejados del estudio viven de hacer trámites y encargos particulares por mínimos pagos a su celeridad responsable.
Así las calles han mutado. Las mismas vías por donde hace 193 años llegaron las carretas de todo el país para declarar la independencia, hoy son pistas para humeantes escapes que apurados cruzan como salvajes estampidas. El tiempo es dinero.
Dueños de los rincones
Hay una especie que detecta estos cambios y emprende su revolución. Guerrilleros cuadrúpedos que militan en los rincones de la ciudad sin leyes humanas e imponiendo sus ideas con ladridos y sus manifiestos caninos. Por las noches atacan las bolsas de basura y durante el día alternan entre dormir en las plazas y sus débiles guerrillas contra las motos. Ellos ladran, nadie los escucha.
Este año aumentaron los accidentes en motos, la mayoría son jóvenes…
“Ladran Sancho… ¿Señal que aceleramos?.
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Web del autor: Mario Albarracín
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Imágenes: Cedidas por el autor.
Este blog no se hace responsable de las opiniones expresadas por el autor en este artículo.
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