Ceguera CinematográficaCada vez soy más consciente, quizá a veces es mejor no saber, quizá ahora, que el cine americano es una industria competitiva, y que es un medio para crear dinero en esa industria, (si les hubiera dado por hacer zapatos, también hubieran vendido muchos) sin importar a veces la calidad, y eso siempre, sabiendo que tienen que ser competitivos, cuando, lamentablemente, no hay ninguna industria en el mundo del cine mundial que les haga sombra.

Hago un inciso en toda esta crítica, que no será positiva, más bien lo contrario: en el cine americano, ha habido, y hay, y seguramente habrá, grandes películas, y cuando lo hacen bien, nadie lo hace como ellos. Cierro inciso.

Y claro está, como son industria, y lo tienen claro, empiezan a tener una relación especial con el publico, y con la manera que tiene el público de acercarse a la taquilla y comprar una entrada. El inconsciente es difícil descubrirlo, pero cuando se hace, estamos perdidos: somos borregos.

Por lo general, la mayoría de la gente no se queda a ver los Oscar, y al menos, aquí en España, o al menos, por lo que yo he visto, se suele quedar en la memoria el número de Oscars recibidos, premios, por otro lado, que parecen avalar la calidad de las películas, (y por lo tanto, hará subir la taquilla) cuando, en realidad, pueden haberle dado todos los premios de maquillajes y efectos especiales, y ninguno a la verdadera calidad de la cinta. Como ya digo, no es importante la calidad de los premios, sino la cantidad. Imagino que esto se aplica a otros sectores de la vida.

Ahora, para rizar el rizo, imagino, siempre imagino, que los que se dedican a hacer estudios y estadísticas en el mundo Hollywodiense, han visto el filón del apelativo, “Nominado al Oscar,” en lugar de Ganador de uno. Así que, dicho y hecho, ya tenemos este año diez películas nominadas al Oscar a la mejor película (muchas de ellas de una calidad algo dudosa, pero que a partir de ahora gozarán en sus carteles con el: “Nominada a mejor película”).

En el fondo, y aunque me pese, es una manera de vender y poco más. El pero, porque hay un pero y es bastante grande, es que, es tanta la cantidad de información que recibimos, no sólo los americanos, sino también el resto del mundo, sobre el cine americano, sobre sus premios, amores, y proyectos, que lo que realmente pasa es que nos ciegan, y esa ceguera no nos hace ver otros cine, también muy interesante, y que, por culpa del americano, y de su promoción, y de su falso glamour, convierten a las otras propuestas en cine “no comercial”, apelativo peyorativo del que inconsciente colectivo no se quiere librar, haciéndonos perezosos ante propuestas nuevas, que, por ejemplo este año, resultan mucho más interesantes que algunas de las nominadas a los Oscar.

Ceguera Cinematográfica

No me consolaré, porque además, seguro que este año arrasa Avatar, cuando no es la mejor película del año, y además, pasará al generoso y gustoso espacio del olvido en poco tiempo. O al menos eso espero. O al menos eso deseo. O al menos eso quiero.

Pero no pasará.