CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS, de Woody Allen: TE REENCONTRARÁS CON EL CINEASTA DE TU MODORRA
sep 1
Pues a seguir creando polémica, aunque sea a costa de repetirme: Woody Allen hace mucho que apuró su genialidad como si fuera un bote de ansiolíticos recetados por el psiquiatra de turno. Caso comparable al de Martin Scorsese, por el tiempo que hace que no hacen buen cine y al de Clint Eastwood, porque, haga lo que haga, todos le siguen llamando genio y maestro por inercia. Genio, en todo caso, del engaño y la impostura, y maestro del plagio mal disimulado (¿alguien se detuvo a comparar La maldición del escorpión de jade con Vorágine, de Preminger?).
En esta ocasión, Allen vuelve a Londres porque seguramente no sabía a dónde ir –aunque la película esté costeada en parte con dinero español-, y nos enreda en una comedia coral sin más lustre que el de sus intérpretes. La han comparado con muchas de su realizador, lo cual está bien para que no olvidemos que se repite sin parar, y yo no voy a ser menos señalando que el truco narrativo, por llamarlo de alguna manera, resulta peor aún que el de Melinda y Melinda: el neoyorquino deja in medias res todas las historias de sus personajes excepto una, la de Gemma Jones, y esta la remata negando lo que había sucedido anteriormente y haciendo que ocurra justo lo contrario, un total desprecio por la progresión y la lógica narrativas. Hasta el alleniano más forofo reconocerá que si se atreviera a esto cualquier otro director, le correrían a gorrazos, pero nunca al “genio”.

Como ya he dicho, lo único por lo que merece la pena encararse con la nueva allenada son los actores: la susodicha Jones y Anthony Hopkins lo bordan, y hasta actores habitualmente ineptos como Antonio Banderas y Naomi Watts nos regalan momentos que justifican sus sueldazos. Todos hacen creíbles esos personajes fabricados con jirones de otros anteriores y cuyas peripecias a veces nos amodorran en la butaca, aunque tampoco era para interrumpirlas bruscamente, y mucho menos porque al amante de Soon-Yi le sale de ahí.

Y si no lo digo reviento: Woody hace ya mucho que me espanta, y me he tragado esta Conocerás… porque me enteré de que le había dado una figuración a una de mis DJ’s más admiradas, Janette Slack. Los segundos que aparece Janette en pantalla me compensaron todo el resto, y aunque no sale de lo anecdótico, qué raro ver a una pincha de Breakbeat entre tanto Boccherini, Donizetti y otras pedanterías habituales… quiero decir geniales, perdón.
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