Delirio totalitario.Cuando vas caminando sobre terreno desconocido pero con tus convicciones y valores firmes, no existe nada que te detenga a pesar de todos los obstáculos que se presenten; aun así resulta a veces agotador cuando observas con terror como se pretende apagar a toda costa el pensar libre del ser humano. Jamás he creído en sociedades con la mordaza en sus hombros, siempre he pensado que los mejores resultados se dan con convicciones libres, sin que la mano opresora y amenazante de un gobierno aplaste a un pueblo, igualmente nunca he visto un mirar más triste que el de un ser humano prisionero en su propio país.

En mi país se pretende imponer ese estilo de vida, donde todo pensamiento sea único, donde no exista otra verdad sino la del líder, donde todas las leyes sean escritas y ejecutadas en su nombre; mientras la historia es inventada y alterada, donde antes los que eran héroes ahora son villanos. Resulta desconcertante pensar en pleno siglo XXI, que cada día nos parecemos mas a esa novela distópica como 1984 de George Orwell; donde narraba esa sociedad tan triste y sin libertades de ningún tipo, con lemas tan escalofriantes como los del partido único Ingsoc: “La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.” Es algo desconcertante pero cada día que pasa, observo con muchísima tristeza y preocupación ese tipo de coincidencias de esa historia.

Sabemos perfectamente que pocos son los países que aun existen con ese tipo de totalitarismos, donde el opositor como el caso de Irán son ejecutados por pensar diferente al régimen; aquí lamentablemente se abrió esa puerta sin sentido ni razón a ese tipo de gobiernos; donde la amenaza es constante de callarnos y las restricciones van sumándose, sin importar consecuencias, la energía eléctrica, suministro de gas, agua, cadenas de televisión, expropiaciones, emisoras de radio y dentro de poco internet también formara parte de ese silencio que nos pretenden imponer. Sin embargo a pesar de todas las amenazas que vivimos diariamente y de todo lo que nos quieren quitar, no perdemos las esperanzas; esas cuñas baratas oficiales donde el odio es inyectado a toda una población diariamente o donde la intimidación con armas las cuales dan excusas de ser usadas para otros propósitos menos de atacar a una marcha pacifica, no detendrán que esas manos blancas de los estudiantes y ciudadanos de este país nos apaguen.