Desapasionados
oct 16
Hace unos días, Absurdista se mostraba por lo menos sorprendido frente a las tendencias conservadoras de gran parte de la juventud, no sin razón, claro, pues a nadie le cabe en la cabeza que haya conservadores de 20 años.
Después de leer la nota me quedé rumiando los conceptos.
Sin embargo –siguiendo la línea de pensamiento- podemos decir, sin temor a equivocarnos que a los jóvenes actuales (me refiero a la mayoría, pues no es sabio generalizar) les falta un ingrediente de vida más que importante: PASIÓN.
A ver:
Nada parece entusiasmarlos, estimularlos, a defender una idea con vehemencia, a apostar a cambiar algo y jugarse por ello. Ni siquiera a abrazar con ganas una profesión.
Sus razones tendrán y serán –conservadurismo por medio- seguramente atendibles.
Pero no por eso del todo aceptables, digeribles, digamos, desde nuestra postura antagónica.
Hasta las profesiones más deseadas han pasado a ser, de la mano de los medios y las políticas de los últimos veinte años, las que ofrecen un éxito o triunfo más o menos instantáneo.

Les resulta más atractivo el éxito fugaz, medido en apariciones mediáticas que el abrazar una carrera que pueda ayudar a cambiar el status quo, o –por lo menos- a brindar ayuda a sus semejantes.
La azulina y adormecedora luz de las pantallas de tv, les hace creer que de un día para el otro, sin luchar, sin estudiar, sin necesitar un mínimo de cultura general, serán los grandes artistas del futuro.
Para qué estudiar teatro si me puedo internar en un estudio de tv a no hacer nada durante unos meses y con suerte, buena figura y algo de carisma puedo aparecer en el teatro de revistas o en la teleserie del momento.
Triunfo de lo instantáneo: Fast fame. No importa lo que hagas, lo mostraremos y será un éxito.
En el otro extremo, nada menos que la vida real, el mensaje no es más alentador: Médicos conduciendo un taxi, maestros mal pagos y sobre exigidos hasta el paroxismo y fundamentalmente la sutil sustitución de la palabra trabajo, por la de empleo.
Antes, trabajábamos. Ahora, estamos empleados.
Curioso. No se si a ustedes les pasa con esto último lo que a mí, pero empleo me suena a uso a utilización.
Trabajo me huele más a dignidad.
El mensaje de los medios, que no son otra cosa que empresas a las que lo único que les interesa es hacer más y más dinero de la manera más sencilla posible, por un lado y el de la sociedad por el otro, quizás tengan mucho que ver en esta cuestión de los jóvenes sin pasión, los jóvenes conservadores.
Las generaciones predecesoras también debemos tener que ver. Quizás, por no parecernos a padres y abuelos en cuando a la educación de los pibes, hemos relajado los lazos con nuestros hijos de tal forma que terminamos tanto o más equivocados que nuestros viejos. Lo vemos a diario: padres que no son capaces de poner el más mínimo límite.
También deberíamos incluir los temas de adolescencia perpetua (hijos que tienen miedo o resistencia, comodidad o –simplemente- imposibilidad económica de de salir del techo familiar. Y también, en la otra punta del ovillo, adolescentes padres biológicos y padres que deben hacerse cargo de la crianza y manutención de sus nietos.
El tema es complejo, tiene múltiples aristas, no quiero abrumarlos con mis observaciones.
Sería bueno que alguien que entienda del tema, tome la posta y nos ayude a encontrar el camino.
Hasta la próxima.
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Web del autor: Sudacaland











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