Dudas existenciales sobre viajes universitarios y otros sucedáneos
mar 17
Se acerca la fecha en que la mayoría de universitarios españoles a punto de acabar la carrera o en su ecuador, llenan las maletas de bañadores y otros modelitos para pasar una semana lejos de casa (y no sé muy bien si del bullicioso ruido).
El caso es que a pesar de llevar sin aparecer por las aulas de mi Facultad tres años, y de encontrarme actualmente viviendo en el extranjero, los pseudo-enventos para decidir el destino vacacional consiguieron encontrarme a través de las redes sociales de internet (al menos una vez al mes me dan una buena razón para acabar con mis perfiles en Tuenti y Facebook).
Sinceramente pensaba que las ambiciones de unos jóvenes futuros periodistas diferirían a estar todo el día calentando el culo en una hamaca e ingiriendo cantidades estremecedoras de alcohol y comida. Que vale, no lo neguemos, a todo el mundo nos gustaría alguna vez entregarnos a las pasiones del dios Baco, pero digo yo que para emborracharse y tomar el sol ya está llena de playas España y sale más barato.
Obviamente me equivocaba y entre los destinos favoritos de mis compañeros estaban, como en la mayoría de los casos, Punta Cana y la Riviera Maya. No es que yo tenga nada en contra de estos dos paraísos, es más, la Riviera Maya tenga un pase, pero mira que hay lugares increíbles que visitar. Señores, que sus familiares probablemente sólo le financien un gran viaje como este una vez en la vida ¿Y ustedes escogen cualquier sitio donde sólo vayan a beber, tomar el sol y ensanchar el culo a base de hamburguesas gratis? Repito, ¡Para eso váyanse este verano a un camping en Cádiz!
Por el precio que las agencias roban a los jóvenes e inocentes estudiantes, rondando entre los 800 y los 1500 euros por cabeza, pudieran estos grupos de amigos disfrutar de cruceros multi-destinos, recorrerse Argentina o Perú al completo o incluso hacerse un tour por La India y Nepal o Camboya, Laos y Vietnam. Hay gente que pasa años de su vida ahorrando para poder hacer estos viajes, y cuando a ellos, a nosotros, nuestros familiares y amigos (los únicos que nos quieren lo suficiente para comprar las cajas de mantecados, camisetas o calendarios erótico-festivos que vendemos para la ocasión) nos dan ese dinero para que hagamos con él lo que queramos, ¿Qué hacemos? Nos pasamos 16 horas ida y vuelta encerrados en un avión para pasar 6 días bebiendo y comiendo como cosacos. ¡Comamos y bebamos como cosacos, pero intercalémoslo con visitas culturales!
Luego está el tema de la recaudación de fondos. Los que tienen suerte pueden sacar lo suficiente entre sus familiares y amigos o compañeros de trabajo de familiares; otros que estudian y trabajan, con echar unas horas extras pueden llegar al presupuesto requerido; pero también los hay que por más mantecados que venden no les da ni para pipas. ¡Pues claro que no llegáis almas de cántaro! ¿Cómo pretendéis de verdad sacar auténticos beneficios vendiendo mantecados, camisetas o chucherías? Cuando propuse a mis compañeros que hicieran un calendario erótico de periodistas pusieron el grito en el cielo, al igual que cuando sugerí que hicieran lavados de coche o montaran una fiesta con barra y comida, que sonará a americanada, pero si lleva funcionando en las Fraternidades desde hace décadas será por algo: bajo coste, máximo beneficio. Aunque quiero pensar que esto sólo sucede en mi Facultad y en otras son más listos (Cuanto daño ha hecho el periodismo de corazón en sus mentes, ¿Dónde están los periodistas creativos?).
Lo más triste es que si hacemos cálculos, teniendo en cuenta que cada nueva generación lo tiene más fácil que la anterior y en vez de sentirse provocados a ser más imaginativos se acostumbran a lo que les viene dado, probablemente mis hijos, o los hijos de mis hijos, acabarán vendiendo mantecados en primavera, dejándose engañar por una agencia para pagar 1500 euros, y cebándose a comida y alcohol sin llegar siquiera a coger un avión, en el pueblo con playa más cercano, aunque mirándolo por otro lado, por lo menos así promoveremos el turismo nacional…aiiiii pobres incautos, menos mal que siempre habrá jóvenes, y jóvenes.










