La era electrónica nos da tanta posibilidad de expresarnos que nos atraganta. Es una pena, porque los blogs son una excelente y económica forma de compartir lo que pensamos, aunque esto último sea una soberana pavada.

Lector de Blogs.Salvo que el que escribe un blog restrinja su lectura a unos pocos, cosa que es posible y casi nadie toma como opción, la herramienta es más que interesante.

No nos mintamos: Deseamos ser leídos. Pero más que eso, esperamos casi con fruición los comentarios del que nos lee, ya para insultarnos de arriba abajo, ya para coincidir, discrepar, discutir, polemizar.

¡Qué herramienta!

Entonces una noche, inspirados vaya a saber por qué errante musa, nos sentamos frente al teclado a perpetrar el nuevo post. Escribimos, leemos, corregimos, agregamos, volvemos a corregir y subimos al blog.

Luego sobreviene una especie de ataque de ansiedad que nos hace chequear una y otra vez el correo a ver si alguien hizo algún comentario.

Aquí llegamos al meollo de esta entrada: al lector.

No me voy a permitir hacer una tipología de los lectores de blogs, no. Quédese tranquilo; ya habrá ocasión para desnudarle en público.

Lo que sí quiero decirle es que Usted es un vago.

No me ofenda tan rápido.

Fíjese en esto: De un lado un tipo que escribe su opinión, artículo, nota, entrevista… Del otro: Usted. El destinatario. Usted llega, lee, se indigna por la calidad del escrito, se ríe, se apena, se conmueve… En fin, puede ocurrirle un sinfín de sensaciones y sentimientos.

Pero una vez leído el post, sale rajando para el siguiente.

Es lo que digo: Un vago.

Porque de este lado hay alguien que escribió para Usted y no se entera de cómo fueron recibidas sus palabras.

Debería Usted tener presente que salvo un pequeño porcentaje de los blogs, están escritos por pura voluntad. Nadie los corrige. Nadie nos indica si estamos en el camino.

Pongamos por ejemplo un medio gráfico como un diario o una revista: Es sabido que escasean las cartas de lectores. Es más, a veces hay un periodista trabajador del medio, que se encarga de escribir las cartas de lectores, como si se tratase de una especialidad literaria.

En un blog, en cambio, el que escribe, lo hace sin obligación, sin presiones… pero sólo espera el ida y vuelta de la comunicación.

Usted, que comenta siempre, probablemente tenga otro blog y se obligue a participar para dar el ejemplo. O simplemente sea la excepción a la haraganería del título. Usted sabrá.

¿No probó comentar? Recuerde que el bloguero lo está esperando y seguramente le va a agradecer. Sea cual sea su opinión.

Porque de este fantástica instrumento, sólo estamos utilizando un 50%. Es una pena.

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Web del autor: Sudacaland

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Digo yo, bah…