El Tiempo
Sep 8
¿Cuanto tiempo tardas en terminar una obra?
En realidad las obras no se terminan nunca, quedan inconclusas como la vida de los hombres. Picasso decía que dar por terminado un cuadro era como matarlo.

Mientras miro las histéricas gotas de lluvia que hace más de noventa días no pasaban a besar los vidrios de mi ventana, pienso en el tiempo. Según el universo de cada persona el tiempo toma formas ilimitadas para posarse en sus hombros y recordarles su compás dictador. El cocodrilo de Peter Pan hace estragos entre señoras que intentan escapar del ruido de sus agujas y engranajes, mientras manadas de adolescentes llenan las plazas en un interminable collar de futuros aun escalando la cima de sus montañas rusas.

No uso reloj desde hace mucho, trato de no dejarme esposar por la rutina, sin embargo tengo todo el día ocupado. La pintura se ha vuelto una sita nocturna, cuando el tiempo de los demás ha pisado el freno y desde este lado del mundo la noche vuelca sus tintas más oscuras para dejarme parado de frente a un bastidor en un duelo que carga balas de misterio. Busco cómplices. Una botella que enjaula uvas sirah y un grupo de canciones que despertarían a un faraón embalsamado, serán mis corsarios para invadir este imperio desolado que hoy me atrevo a enfrentar.
El tiempo se detiene, el cocodrilo de nunca jamás ha detenido su estampida.
El reloj ha reiniciado su esclavitud y de pronto los pájaros de las calles anuncian la inminente llegada del sol. Abrir una botella y beber solo dos copas es un sacrilegio, pero mis dedos y mi cara cargados de manchas atestiguan que la lucha no dio lugar a brindis solitarios.

Suspiro unos segundos,
miro la obra unos minutos,
voy a dormir un par de horas.
Julio Cortazar / Fragmento de preámbulo e instrucciones para dar cuerda a un reloj.
“Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.”
——-
Web del autor: Mario Albarracín
Pincha en las imágenes para verlas en grande.
Imágenes: Cedidas por el autor.
Este blog no se hace responsable de las opiniones expresadas por el autor en este artículo.











































































































about 10 months ago
GENIAL mario, como siempre! las aradojas de la vida, mi trabajo el tiempo teiene su costo!, necesariamente tengo qu eusar reloj!
about 10 months ago
Asi es Licenciada. Tu reloj es tu campana para terminar los rounds del inconsiente ajeno. Gracias por las palabras.