EN TIERRA HOSTIL

En el momento de escribir estas líneas, aún faltan unas horas de sueño para que conozcamos las candidaturas de los Óscar. No estaría mal que la Academia se acordara de este filme –las quinielas auguran lo propio- y que se diese a conocer lo suficiente en España, donde está pasando prácticamente desapercibido.

Nos llega otra obra magna, pero nada que ver con la de Haneke que puse a parir hace unos días. La de la palestra es ahora la ex de James Cameron, una cineasta irregular e interesante con algunas fabulosas en su haber (“Días extraños”, “Acero azul”), las cuales, sin embargo, se achican frente a la que nos ocupa.

La guerra de Iraq ya no nos interesa a los europeos. Nunca le vimos el sentido (¡si es que alguna contienda lo tiene!), dura ya mucho y además estamos muy ocupados mirando atónitos hacia nuestros bolsillos vacíos. Puede que ahora “The hurt locker” cambie lo dicho. Bigelow le sigue la pista a una patrulla de artificieros, y, como los trastos que estos desactivan, hace que su EN TIERRA HOSTILpelícula nos estalle desde las tripas y nos cubra de cascotes, de los que uno no se deshace ni a la salida del cine. La realizadora no se anda con zarandajas metafísicas y saca el pulso de otras veces, sólo que ahora parece mucho más comprometida con lo que cuenta. Le dicen siempre que hace películas llenas de testosterona, lo cual no encontramos negativo a los que las Campion, las Coppolas y las Coixetes nos parecen, sin ambages, un coñazo.

En “The hurt locker” Bagdad parece el epicentro mismo de la confusión, donde el polvo no deja ver a sus intrusos el absurdo que vemos desde fuera. Hay algún soldado que se vuelve yonqui de la adrenalina, un punto de vista novedoso y otro punto a favor de Bigelow. Su discurso antibelicista deja en balbuceos lo que expone el directorzuelo alemán antes mencionado sobre los orígenes del nazismo. En resumen, tenemos una película vibrante, brillante y verdadera, aunque por aquí no se haya enterado casi nadie.