GrinchTal y como comenté en el artículo pasado me encanta la temporada navideña y parezco sacada de otro planeta cuando lo digo porque, justo en ese momento, es cuando surgen a mi alrededor un sinfín de detractores de esta época que intenta apagar todas las luces que iluminan las calles.

Argumentos:

* Pues a mí me pone depre.
* Por los regalos, supongo.
* ¿En serio? pues yo estoy deseando que acaben.
* Lo único positivo, son los días de fiesta.

Y así puedo seguir indefinidamente.

Pues yo siento estropear ese malhumor ante las fiestas de Navidad pero como a otros les gustan las Hogueras, las Fiestas de San Isidro, las Fallas o los Moros y Cristianos a mí me gusta la Navidad, la decoración, los colores, el aroma de la festividad, las compras de última hora, la cara de sorpresa al abrir los regalos, el árbol lleno de luces y hasta los polvorones.

No lo puedo evitar es una época dulce en alimentación y también a la vista. Me gustan los Villancicos y el ansia de los niños esperando que lleguen los Reyes Magos o Papá Noel.

¿Por qué me gustan? Quizás porque es el único momento del año en el que te permiten volver a ser niño y disfrutar hasta decir ande, ande, ande la marimorena sin que nadie te cuestione tu estado mental ya que el resto del año si estás feliz de la vida, hasta te preguntan: ¿y eso que estás tan contenta? Pues perdóneme usted por ser alegre por naturaleza y tomarme lo chungo de esta vida como me plazca.

El Dr. Seuss creó la historia de El Grinch. Ésta se inicia en un pueblo fantástico llamado Goodville y cuenta cómo la Navidad se vió empañada por este verdoso y horripilante ser y su perro Max, ya que estos dos seres odiaban esa época.

Si te gusta la navidad y lo proclamas como yo, te verás rodeado de ese ser multiplicado por mil, no hay que tenerle miedo, hazle frente y saca tus armas, porque dos cositas te voy a decir:

Primero: Campana, sobre campana y sobre campana una

Dos: Grinch ¿a mí?, anda ya!!!