Haciendo cine 2.0
sep 29

Neil Patrick Harris es Barney Stinson en la sitcom "Cómo conocí a vuestra madre".
Últimamente ando despistado, un poco más que de costumbre, y es que tengo el cerebro aturullado en un proyecto grande, inmenso, épico, como diría Barney Stinson: “legendario”. Los datos Federación de Cines de España (la FECE, de Playmobil) anuncian una recuperación en la taquilla en el primer semestre de 2009, pero, en letra pequeña y entre líneas, puedes divisar que no es precisamente gracias al cine español… Salvo que “Ángeles y Demonios” entre como co-producción, que me parece que no.
Así que viendo el estado de las cosas, y dándole vueltas y más vueltas hasta la última neurona de mi cabeza, decidí en un acto de megalomanía embarcarme en el Séptimo Arte, inspirado en las grandes andanzas de los personajes de mi tierra, como Tejero (J.A.), Roca (J.A.) o el Cachuli (de la I.P., no confundir con las siglas H.P. de Hijo…).
Estudios, análisis, investigaciones, noches en vela y, ¿cuál es la conclusión?, ¿cuál es el problema del Cine Español? Pues está claro, señoras y señores, hay dos cuestiones esenciales. Primera: las subvenciones; esto de que comprando taquilla puedas acabar obteniendo una bonita gratificación del ICAA vía crédito a fondo perdido hace que la peña no sea creativa ni se motive excesivamente a la hora de buscarse las habichuelas. Es, poniendo un símil, como los centenares de cursos estúpidos que se han estado impartiendo en Andalucía con el dinero de la Unión Europea: catador de vino, asistente de domicilio y chorradas varias en las que podían llegar a enseñarte a pelar patatas y/o hacer la cama (con todas las posibilidades laborales que una educación semejante te podía llegar a facilitar, ¡yujuuuu!).
Segundo: al Cine en España se dedican los artistas…, pero, por dios, ¿adónde vamos a llegar? ¡Maaaaal! ¡Muy maaaaaal! Coño, ¿acaso los peones pusieron el dinero para edificar la enorme burbuja inmobiliaria en la que nos hemos estado engañando durante casi una década? No, claro que no. Había unas cabezas pensantes, unas personas sin escrúpulos que les traía por culo el medio ambiente, la legalidad y la madre que los parió. ¿Se construía pensando: “uy, tío, este edificio va a ser una obra maestra de la arquitectura”? O mejor aún: “Me da igual que no le guste a nadie, voy a gastarme sesenta millones en construir un chalet con siete cuarto de baños, con la cama en el porche y la cocina sin vitro (y con camping gas). Daré mucho que hablar”. Si hubiéramos tenido la suerte de que la gente de la construcción fueran tan “artistas” como los del cine, haría mucho tiempo que habríamos pasado la quina. Pues en el “Séptimo Arte”, igual, ¡cojones!, que a estas altura de la vida seguimos pareciendo completamente giliflautas.
Bien, contextualizado todo, y dado que ya no me puedo meter en el negocio inmobiliario, mi apuesta pasa por ser productor-director-guionista-actor (para empezar, como Allen o Eastwood, ¡igual!)… El éxito está más que garantizado, puesto que voy a tener la mentalidad de los productores de “Transformers”: preocupación por la calidad artística 0, importancia dada al éxito en taquilla 12… Y de paso, ¡jódete, Michael Bay!, igual hasta arraso en los Razzies y me hago fotos con Halle Berry o Megan Fox (que conste que ya he dicho que soy un “interesado” y no un “artista”).

Halle con Oscar y Razzie.
Para empezar, el dinero privado está ahí, ¿o es que nadie veía “Médico de familia”? El cartón de Puleva es una fuente más que digna de financiación. “Product Placement”, o si lo preferís, “emplazamiento de productos”. ¡Si hay que dedicar treinta o cuarenta (o cincuenta o cien) primeros planos de un par de segundos al Danone, el Cola-Cao, los tampones Evax o lo que sea, se hace y punto! ¿Cuál es la objeción? Las películas están llenas de “momentos” para la basura. Aprovechas esos huecos y cuelas una publicidad, así, sutilmente, como quien no quiere la cosa. ¡Nada de egoísmos! Estás incentivando el consumo y el auge de la economía, o sea, lo que es más, te estás convirtiendo en una inyección de adrenalina para el funcionamiento del país. Si es que, al final, hasta Zapatero te tendrá que dar las gracias.
En segundo lugar: no hay que contratar a actores de cine, sino a rostros conocidos de series españolas. A los actores se les va la cabeza pidiendo… ¡el oro y el moro! Mejor coger a cualquiera salido de una serie que fuera conocida hace tiempo. Su caché habrá bajado y tú le puedes calentar la cabeza con que harás de él un John Travolta, y que podrás hacerlo resurgir de sus cenizas. Por ejemplo, series como “Al salir de clase”, “Un paso adelante” o “Compañeros” pueden ser minas. Y no te digo “ná” si consiguieras a alguien de “Verano azul”. ¡Tooooooma! ¡Acción!
Otra cosa de la que no podemos olvidarnos: los cameos. Importantísimo. Vital. ¿Qué habría sido de “Torrente” si no hubieran apecido Wyoming, Guti o Cristina Tárrega? Nosotros, lo mismo. Pero en esta época de Internet, la adaptación es primordial y en vez de buscar rostros de famosos es mejor buscar rostros conocidos de la Red. Si son internacionales, mejor. Personajes de “Callejeros”, como los que sentenciaron frases tan épicas del estilo “la he liao parda” o “una cosa te voy a decir: dos escopetas tengo” conseguirán que tu obra se convierta en toda una referencia en foros y blogs.
En consonancia con el punto anterior, la estrella internacional es una opción más que apreciable. Si “Spanish Movie”, le ha echado el gancho a alguien como Leslie Nielsen, nosotros no vamos a ser menos. Está claro que no aspiramos a tanto como conseguir a Chiquito para el tráiler, pero sí podemos optar por rescatar viejas glorias de YouTube. Desde luego que tengo dos favoritos, aunque estamos abiertos sugerencias. Por un lado, “el niño loco alemán”; por otro, el gran Gary. Me es difícil decantarme por uno o por otro: ¡los dos han significado y dignificado tanto la Red.
Apartado a destacar: ¿por qué coño grabar en 35mm o con la RED ONE? Hay que tener los pies en la tierra. ¡Si ya las cámaras que vienen incorporadas en los móviles van de puta madre! Y no sólo eso, después te facilitan colgarlo en Internet: ¿quién coño se va a descargar cinco gigas? Es cierto que han bajado los precios de la línea ADSL, pero con una calidad medio qué ya se puede ver en Daily Motion, YouTube y demás, ¡que tampoco hace falta volverse locos con según qué cosas, panda de puristas! ¿Ya nadie se acuerda de “El proyecto de la bruja de Blair”?
Por supuesto, inmediatamente después del pase de prensa, hay que colgarlo en el e-Mule (con sus títulos de “este trabajo está protegido…, blablablá, blablablá”, por el rollo este de la credibilidad). ¿Por qué? No seamos anticuados con lo de las salas de cine. Si van, bien. Pero si no van y se lo descargan, ¡mejor! ¿Os creéis que miento? Que levanten la mano quién ve “Lost” en español. Y ahora, los que se han comprado el pack o algún tipo de producto de la misma serie tras haberla visto “pirata” con subtítulos. ¿Lo veis? Es Matemática Pura y Dura. El Márketing es lo que importa: tener una web con doscientos mil enlaces, que si Infolink, que si Google Adsense, que si mandanga frita… Y todo ello unido a un perfil en Facebook, en Tuenti, en Flickr, en Badoo (es para follar, pero todo a su tiempo…), Hi5, Sonico, LinkedIn, MySpace, Meetic, AdultFriend y todo ese tipo de movidas. “Feedback”, retroalimentación, quid pro quo. O lo que es lo mismo, dinero llama a dinero.
Del culo-teta no voy a hablar. Sería como explicar el “abc” del Cine. Si se prefiere la polémica pura y dura, en plan meter alguna foto de estraperlo de alguna artista megaconocida, entonces tienes que calcular si el “gazapo” (“¿no me diga que es usted famosa?, ¡pues no tenía ni idea!; yo cogí la imagen porque tenía un fondo muy bonito…, pero no se preocupe, que llamo ahora mismo al montador y suprimimos la escena”) compensa la posible indemnización que pudiera recaer sobre la obra, previa sentencia judicial (claro, si no reclama, es que no se ha infringido nada… Lo saben hasta en la China).
Por último, y para no seguir desvelando todas las ideas geniales que pululan por mi cabeza como las almorranas por los ojetes de los anuncios de la tele (“es como si no existieran”), sólo comentar el título. Se acabaron los nombres pomposos, rebuscados y que difícilmente conectan con el mundo 2.0 en el que estamos completamente inmersos. Una investigación pormenorizada me ha llevado a encontrar la fórmula del éxito (¡ssschhhh!, se la he robado a los de Google y no se han dado ni cuenta), sin posibilidad de equívocos algunos: la obra se llamará “Sexo Buscar”, la secuela “Mujeres desnudas buscar” y la tercera parte todavía no lo he decidido. Más claro, agua. Como siempre susurra mi amigo Stinson (de nombre, Barney), con la mirada perdida en los recovecos de su imaginación: “Va a ser LEGENDARIO”.











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