Hace unos días, no recuerdo donde, escuchaba una frase que me dejaba algo confundido: uno se convierte en lo que más odia. Afortunadamente para mi, yo soy de odiar poco, así que, no me convertiré en muchas cosas odiadas si la frase lapidaria se convierte en realidad confusa.

Sin embargo hay cosas en la sociedad que sí que me sacan de quicio, imagino que son normales, ya que, a toda persona con dos dedos de frente le molestan actitudes como la Intolerancia, el racismo, la xenofobia, la homofobia y el machismo, etc.

Sin embargo, todo tiene una linea fina y a veces, sin darnos cuenta, pasamos de un lugar a otro y pensamos de manera diferente casi sin darnos cuenta, por mucho que nuestros principios sean intocables, y los creamos fuertes como columnas de templos griegos.

Seguramente, y aunque nos moleste, ser tolerante con todo es una labor curiosa, ya que, no podemos tolerar actitudes que en sí, son intolerantes. ¿Se puede ser intolerante con algo? Por supuesto que sí, y sin caer en la demagogia, se puede ser intolerante con todo aquél que muestra intolerancia o no tiene respeto hacia los demás. Se puede ser intolerante  cuando los demás lo son. Cada uno que busque sus ejemplos.

Ayer, después de ir al cine con unos amigos, salió a colación el cine de Pixar. Si hay algo grande que le está pasando en estos tiempos al mundo del cine, sin duda, o así lo creo yo, es el mundo de Pixar. No, no son sólo películas de animación, sus perfectos guiones, sus historias, y su manera de contar, hacen de las películas de Pixar obras maestras vivas, y como digo, es lo que creo yo, ya que ayer, después de una aireada conversación, me mostré de una Intolerancia absoluta ante una opinión distinta.

Y así, de un día para otro, me mostré intolerante, (entre comillas), ya que no puedo entender que  Pixar no guste. O quizá sí. Lo que sí es claro es que tuve un pensamiento Intolerante que sin sentido común hubiera sido capaz de llevar a un extremo; lo que aprendí, sin darme apenas cuenta, es que la intolerancia se nutre de intolerancia, y que las ideas más rocambolescas, cuando son alimentadas, pueden llegar a convertirse en dogmas, en reglas, y pueden avanzar y llevarse por el camino todo lo que encuentran, todo lo que no es afín a ellas, todo lo que el hombre ha encontrado prescindible a lo largo de los siglos, guerra tras guerra.

Quizá, me convertí en aquello que odiaba, como decía la lapidaria frase, que tenía algo de razón.

Vean, sin embargo, todo el cine de Pixar, que afortunadamente está cargado de inteligencia, y de maestría, y hasta de tolerancia, sin lugar a dudas.