JULIE Y JULIAAparte de ese absoluto placer culpable que es la Streep, poco había que me interesase a priori en la nueva película de Nora Ephron, una cineasta de mujeres para todos los públicos –valga la contradicción- que, no obstante, a quien ha fusilado y/o tratado de enmendar la plana ha sido a grandes hombres: Leo McCarey en “Algo para recordar” y Lubitsch en “Tienes un e-mail”.

Después me doy cuenta de que también están Stanley Tucci y aquella otra a la que la Streep le robaba todos los planos en “La duda”, Amy Adams, y además de que, si bien la cosa va de comedia culinaria (y alimenticia), en el fondo de lo que trata es de algo totalmente diferente: cómo pillarle el punto al tema de los blogs, que la gente te lea, te escriba y hasta que el blog te sirva de plataforma para el soporte en papel, tan perverso y dañino según la caterva ecológica. Los que hemos cometido la sana bobería de abrir uno de estos blogs sabemos del síndrome del comentario, del de la entrada a tiempo según el plazo pactado con uno mismo y otros que el filme enumera. Banalidades, no cabe duda, a las que concedemos una importancia capital debido, según el largometraje, a nuestro desmesurado ego.

La Ephron, con ayuda de una excelente Amy Adams, nos transmite que lo mejor es hablar de un tema universal, contar experiencias propias y la chorrada esa de la perseverancia que aquí, en el país del pelotazo y el plurisueldo por carné, no cogemos. Este mensaje (o “recao”, que decían aquellos) y las interpretaciones de todos los susodichos nos pueden distraer de los nada escasos defectos de la película: las dos historias que discurren más o menos paralelas no se ensamblan bien, ese tono desmayado de la comedia costumbrista, el hecho de que los personajes masculinos sean un contrapunto poco más que irrelevante o el nulo sentido del clímax del que hace gala la Ephron.

En fin, que todos los que nos hemos pasado media vida o más en una sala de cine a veces nos preguntamos si seguimos acudiendo a ella por el director, los actores o por el argumento del filme en cuestión. Esta vez, bastante por los actores, nada por la directora, un poquito por el argumento y desde luego por el mensaje de esperanza para la atribulada recua bloguera. No está mal del todo…

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