Este proyecto en un principio, se antojó un viaje solitario y personal sin grandes expectativas y, sobre todo, sin una dirección definida. Pero la inicial deriva me condujo, sin querer, a nuevos puertos donde  ya me esperaban un hombre leyendo un periódico, una mujer con un mar enmedio de las manos,  unas gafas en la penumbra de una sala de cine, el eco de un estadio, las risas de lo sorprendente… Entonces, debí cerrar la casa que se quedaba pequeña y comenzamos a construir entre todos esta isla: La isla tuerta.

Bienvenidos a La Isla Tuerta

En el país de los ciegos…

www.laislatuerta.org