Cine EspañolLo de ver series en los tiempos que corren se ha convertido en algo divertido, adictivo, y placentero, y como todo lo que es divertido, adictivo y placentero, pronto habrá alguien que diga que es malo para la salud, o cualquier cosa de esas que normalmente se les ocurre a los médicos. Como dicen los Sidonie, “todo lo que me gusta, me va a matar mañana”.

Yo, claro está, pienso todo lo contrario, y creo que lo de ver buenas series de televisión es terapéutico, y que relaja, además de que te hace olvidar un poco tus propios problemas (qué bonito opio) y, en el mejor de los casos, te enseña partes de la vida que desconocías a través de esos grandes personajes, y esos grandísimos guiones escritos con el mejor de los talentos.

Imagino que sigo muchas series al mismo tiempo, ya que tengo que pensar cuantas veo. Quince, veinte. Quizás más. Quizás menos. Qué más da.

Aunque siempre las ha habido, las series se han convertido en un nuevo hábito, en una nueva forma de encontrar y ver historias interesantes sumadas a las literarias, a las teatrales, y a las cinematográficas. Y sin embargo, el hábito no es nuevo: lo de consumir historias está ligado a los humanos. Encontramos placer en lo que nos cuentan, ya sea un cotilleo, un cuento, o un suceso, y le prestamos atención, mucha más de la que le prestamos casi a cualquier otra cosa. Cuando se trata de cine, o de las series, somos capaces de estar dos o tres horas sentados en un sofá o en una butaca del cine a la espera de que nos cuenten, ansiosos por tener nuestra droga semanal, o diaria.

Quizá, uno de esos médicos de los que hablaba antes, dentro de unos años descubrirá un gen que justificará nuestro placer por consumir historias, por el saber ajeno, por el conocimiento, al fin y al cabo.

Sin embargo, aunque las historias nos encantan, y las consumimos con el mayor de los placeres, no todas las historias nos gustan, o, no todas nos interesan de la misma manera, ya que la mayoría de las veces nos las tienen que vender. Nos hemos acostumbrado tanto a la venta, a la promoción, que muchas de las veces no somos capaces de ir a ver una película sino ha tenido antes una gran promoción detrás que avale su “calidad”.

IntactoEn estos días, el Cine Español recupera espectadores gracias a la promoción, hecha en gran parte por las cadenas de televisión que están detrás de la producción de las cintas. Y sí, empiezo a escuchar las primeras voces que justifican el éxito: ahora el cine Español está haciendo buenas películas. No puedo estar más en desacuerdo con las frases que escucho; el cine español siempre ha hecho buenas películas, y malas, y regulares, pero nunca ha sabido promocionarse, cosa que por fin hace, al menos, en parte.

Ayer veía Intacto, película de Juan Carlos Fresnadillo que me encanta, y que, en su día, no creo que viera mucha gente, y que, claro está, le faltó promoción. Muchas películas Españolas de calidad han pasado sin pena ni gloria por éstas mismas razones: 15 días contigo, Tu vida en 65 minutos, After, La soledad, El cielo gira o 3 días con la familia. En fin, me dejo muchas películas, buenas historias que deberían haber sido vistas por más gente, y que no sé si algún día se se convertirán en películas de culto. No lo creo.

En fin, celebremos, pese a todo, esta nueva etapa del Cine Español, al fin y al cabo, todavía queda mucho que esperar, todavía quedan muchas historias por que nos cuenten, y muchas drogas en forma de celuloide que consumir, y tantos y tantos sentimientos que afloren en medio de una sala oscura. Afortunadamente, queda mucho, mucho, por venir.

Bienvenido sea.

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