Menús.En algunos sitos más temprano, en otros, sobre el momento, pero quien más quien menos, ya tiene la lista de familiares, amigos y colados, para las reuniones obligadas de navidad y año nuevo.

En Sudacaland, cuando decimos lista de invitados, en realidad solemos pensar en términos gastronómicos, ya que cada personaje aparecerá con su aporte “clásico”.

Más que pensar en la tía Clotilde, Gaspar (el tío) y sus tres insufribles críos, nos concentramos en su nunca bien ponderado vitel thone. (Mhhh…)

Antes de contabilizar a Paula, la tía más joven y soltera, tomamos nota de su excelente tiramisú. Todo un clásico. Dice mi hermana que es lo único que aprendió a cocinar. Yo creo que lo dice llena de envidia, por la juventud, el desparpajo y el éxito entre los varones de toda edad que suponen las interesantes medidas de Paulita, coronadas por unos turgentes pechos y el infaltable escote bandeja, donde generalmente uno desparramaría su rico tiramisú.

Entre nosotros, Paulita podría preparar una ensalada de lechuga sin sal y para nosotros sería un verdadero descubrimiento gourmet.

Así van pasando al papel cada uno de los invitados (léase comida).

Cuando uno llega a la infaltable troupe del tío Julián, pone cara de asco y pregunta en voz alta:

-¿Alguna vez alguien, aunque sea en estado de total ebriedad le va a decir a la tía Margarita que sus pollos rellenos son realmente incomibles? Sino, va a seguir insistiendo…

En fin, aquí, en Sudacaland, nuestros ancestros nos han dejado la costumbre de considerar a las fiestas como una especie de desquite de doce meses de dieta a pan y agua (poca cantidad de ambos), distorsionando no sólo su sentido sino también la latitud en la que vivimos.

Así pues, Nos llenamos con platos fríos, calientes e hiper calóricos que serán muy atinados y típicos en el hemisferio norte, donde es invierno.

Pero en Sudacaland…

Imaginen un banquete pantagruélico, junto a una variedad de postres a cual más fuerte y una mesa de pan dulce, garrapiñadas, turrones, nueces, almendras, piñones, etc., todo –claro- regado de una inevitable mezcolanza de bebidas alcohólicas.

Sumemos la ensalada de frutas y, claro, el helado para “bajar todo”. Eso, para las noches del 24 y 31. Eso mismo (porque sobra mucho) para el mediodía del 25 y el 1º, con el agregado de unos buenos ravioles o canelones con salsa y si viene Esteban, el típico asadito argentino.

No exagero ni un poco. Recién hace unos pocos años hemos empezado con la tendencia a ingerir más comidas frías y acordes a la época.

Porque –además de todo lo dicho- aquí, en Sudacaland… es pleno verano.

Hasta la próxima.

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Web del autor: Sudacaland

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