Ocho no son catorce (primera parte)
Ago 27
Y que san Perogrullo me asista, ¿verdad?.
Detrás de esta obviedad esta sociedad tiene un problema a mi entender bastante grave. Últimamente han habido algunas noticias en las que menores se han visto involucrados, como siempre, las mentes biempensantes han lanzado sus gritos al cielo pidiendo endurecimiento de penas para los criminales, se han rasgado las vestiduras cuando el gobierno, por una vez consecuente con algo, ha rebajado la edad de aborto sin consentimiento paterno a los dieciséis (lo cual es coherente con la mayoría de edad clínica la cual dice que una persona mayor de dieciseis años no necesita consentimiento paterno para aceptar o rechazar un tratamiento médico) y no se que harán cuando recuerden que la edad de consentimiento para tener relaciones sexuales en este país es de trece años.

Juicio de los dos jóvenes que quemaron viva a una indigente.
¿Pero que es lo que hay detrás de tanto escándalo? Pues varias cosas, entre ellas la gran confusión que hay con la palabra menor.
Menor de edad es un término de ámbito legal basado en el artículo 19 del código penal que dice “Los menores de dieciocho años no serán responsables criminalmente con arreglo a este Código. Cuando un menor de dicha edad cometa un hecho delictivo podrá ser responsable con arreglo a lo dispuesto en la ley que regule la responsabilidad penal del menor”.
No dice nada sobre irresponsabilidad, o que no puedan tomar decisiones, o que sean estúpidos… o que no sean personas. Dice que no serán responsables criminalmente. Claro, ¿no? Pues parece que no a raíz de todo el revuelo que se ha mostrado últimamente.
Pero vayamos por partes, como bien dice el título de esta entrada, ocho no son catorce y a lo que me estoy refiriendo exactamente es que una persona de ocho años no es igual que una persona de catorce, la primera es un niño mientras que la segunda es un adolescente.
Es en esta confusión, la de meter en el mismo saco niños y adolescentes bajo el termino menor, la raíz de todos los problemas, reales y ficticios, que surgen cuando se tratan con ellos.
Y es que el termino legal abarca simplemente la responsabilidad legal, nada más, ni nada menos, no es una definición acerca de lo que es un niño, ni la de adolescente, ni pretende cubrir las relaciones de ellos entre sí ni con los adultos. Considero suficientemente inteligentes a los lectores de este blog para buscar las definiciones de niño y adolescente pero sí que quiero recalcar aquí una serie de diferencias que, tenidas en cuenta, puede ayudar bastante a tratar con ellos y a no crispar el ambiente cada vez que se trata un tema en el que la palabra menor aparece en ella.
Las diferencias son fundamentalmente dos:
1.- El intento de independencia de los adultos responsables, no es que haya “diferencias generacionales” entre el adolescente y los adultos responsables (padres, profesores, tutores…) si no que la lucha es entre un adolescente que quiere empezar a tomar ciertas decisiones en la vida y unos adultos que piensan que todavía no es lo suficientemente maduro para tomarlas. ¡Cuando el proceso de toma de decisiones y responsabilización de las acciones que provienen de esas decisiones es parte FUNDAMENTAL del aprendizaje!.
2.- Sexo, pero no tomado como el hecho de echar un polvo, y perdonen la cacofonía, sino el hecho de la consciencia de la propia identidad sexual y sus intentos de relacionarse como pareja con otros seres. Claro que un niño puede tomar consciencia de cierta identidad sexual, generalmente dada como la diferencia entre chico y chica, pero es en el punto sobre soy… y me gustaría compartir una relación con… en la que estriba esa diferencia.
Cuando se confunde niñez con adolescencia tenemos el cóctel perfecto para convertir a nuestros hijos en criminales en el amplio sentido de la palabra (no sólo en el legal). Pero como se puede llegar a ese punto y como evitarlo será parte de la segunda entrega de este artículo… Si es que la horda de padres con síndrome de Peter Pan no me lleva al cadalso primero.











































































































about 10 months ago
Los padres de ahora no son los de antes. Los niños son adolescentes prematuramente. A la edad a la que yo jugaba a la comba, ahora están teniendo relaciones.
Mis padres no me dejaron tener llaves de mi casa hasta los 15 y ahora se las dan a los 7 porque vuelven solos del colegio y ellos no están.
El respeto hacia los padres lo han perdido y no lo van a recuperar. Ahora les da igual lo que diga su papá porque le mandan a freír monas, siendo delicada, antes de que el padre diga miau.
La ausencia de figuras a las que seguir y respetar en casa es crucial y al no existir se fijan en lo de fuera. Los padres echan la culpa al entorno o a los profesores y sanseacabó la historia.
Cansados por el trabajo le consienten todo por no escuchar a un niño que reclama atención y que se convierte en un adolescente prematuro que opina y decide sobre su vida porque no hay nadie cerca que le haga caso y bajo esa premisa siguen con su vida.
Si a los 7 le diste las llaves a los 16 no se las vas a quitar, si a los 14 le dejas salir hasta las 6 de la mañana y te ríes con su primera cogorza no le vas a prohibir la entrada a tu casa por llegar a la misma hora y borracho cual cuba a los 18.
Creo que se han perdido los valores llámame anticuada.
Ya no te cogen de la mano y te emocionas a los 15 con un beso, te vas a una clínica al año siguiente y abortas porque ya eres “adulta” para decidir.
Han cambiado las edades y ante eso no podemos hacer nada, si eres mayor para tener relaciones debes ser mayor para apechugar con lo que viene.
Aunque debo decir que a los 16, con consentimiento o sin él, es un trago para una niña adolescente que ha querido jugar a ser adulta y sin el apoyo de un padre la recuperación será penosa por lo que veremos a psicólogos trabajando a destajo mientras ella le echa la culpa a unos padres que no estuvieron presentes y si hubieran estado les habría reclamado que ella no pudo decidir. Ante este tema nadie sabe cual es la mejor solución sin una bola de cristal.
No sé si te llevaran al cadalso pero vas por el camino hacia él y yo me voy contigo
about 10 months ago
Buenas señorita Gil,
Discrepo en su frase, los adolescentes no son adolescentes antes ahora que antes (perdonéseme la cacofonía) es la manía de pensar que son niños cuando no,
Antes a los catorce se trabajaba, y duro, aprendías responsabilidad por la manera más dura.. ahora catorce es “un niño”y ojo, ni una cosa ni la otra.
Le doy la razón en que los padres pasan, y mucho, y ese es el problema, que a esas edades es cuando un padre tiene que enseñar a sus hijos a pasar de la niñez a la “adultez”… pero como bien dices, si no has hecho los deberes antes que esperas ahora.
Con respecto al aborto, si en vez de enseñarles que los niños vienen de París y que el sexo es muuuuuy malo y que la abstinencia es lo que mola otro gallo cantara o cantase respecto a los embarazos de adolescentes.
En fin, que estoy destripando la segunda parte.
Por cierto, un aborto es un trago para todos adolescentes o no.
about 10 months ago
Buenas Dr. Mapache,
Cuando digo lo de los adolescentes de antaño, me refiero a los adolescentes a los que se les deja ser y no a los que tienen que crecer prematuramente trabajando desde los 14 años o antes como fue el caso de mis padres.
En cuanto al aborto, por supuesto que es traumático a todas las edades mi frase no indicaba lo contrario, pero usted trata el caso de éstos y no el de “la mujer y lo traumático del aborto” que sería otro tema y muy duro.
Un saludo
about 10 months ago
Buenas Dr. Mapache,
Cuando digo lo de los adolescentes de antaño, me refiero a los adolescentes a los que se les deja ser y no a los que tienen que crecer prematuramente trabajando desde los 14 años o antes como fue el caso de mis padres.
En cuanto al aborto, por supuesto que es traumático a todas las edades mi frase no indicaba lo contrario, pero usted trata el caso de éstos y no el de “la mujer y lo traumático del aborto” que sería otro tema y muy duro.
No destripe que estoy ansiosa por leer el segundo, me ha gustado mucho éste.
Un saludo