Cine NIC.

Cine NIC.

He visto un anuncio televisivo donde se publicita un papel que es más absorbente que la trompa de un elefante. Y lo demuestran cuando cae líquido al suelo y uno de estos animales lo succiona rompiendo la valla de la casa al entrar. Para evitar el ataque del animal usan el mencionado papel. Me he acordado del papel higiénico de esa marca que usábamos en mi casa cuando era pequeño. Estaba envuelto en celofán transparente con la imagen del paquidermo impresa. Era ideal el envoltorio para hacerse gafas de sol artesanales. Se recortaba la armadura en cartón y se pegaba el papel del envoltorio a modo de lentes. Si tenías suerte y lo recortabas bien, podías hacer las dos “lentes” del mismo color amarillento. Si no, te podía tocar parte de la imagen del elefante o los rótulos que le acompañaban, y parecían esas gafas que daban en los cines antiguos, cuando se puso de moda el efecto 3D, donde cada ojo veía de un color diferente, pero más chapuceramente. El elefante era de color rojo, incluso los colmillos, algo muy flipante, muy pop (eran los finales de los sesenta y principios de los setenta, época de la psicodelia).

El papel tenía dos caras, una lisa, como encerada y otra más áspera, pero más útil, pues era más absorbente. Esto le daba una textura especial, con un tacto peculiar. Además el color no era precisamente atrayente. No era de alguno de esos tipos actuales, sedosos, con suavidad y color que ayudan a la asepsia y de aroma fragante. Era marrón, lo que venía bien para “disimular” su futuro contenido habitual. Nunca me he explicado por qué en el celofán se afirmaba que contenía 400 hojas, ¿como era posible contarlas, si no venía troquelado para cortarse fácilmente en trozos de menor tamaño, sino que era papel continuo?.

Papel higiénico "El elefante".

Papel higiénico "El elefante".

Era además útil para otros menesteres, por ejemplo para envolver algo rústicamente. También se podía usar para tomar notas, en la parte rugosa, pues si intentabas escribir en la parte lisa, el bolígrafo no escribía al “resbalar” la tinta (como pasaba también al usarlo en el baño en su función normal). Al ser de rollo continuo no te encontrabas con el inconveniente de quedarte sin papel. Y también servía para dibujar. Alguna vez intenté usarlo como alguno de los carretes que se proyectaban en un juego de cine Nic, un proyector de cine que funcionaba con dos lentes, una arriba y otra abajo que, al taparse alternativamente, por el balanceo de una pieza que se movía con la manivela, conseguía el efecto del movimiento de los dibujos animados que había en el rollo de papel translúcido. Pero no siempre lo conseguía, al ser unas veces más tupido que otras el papel elefantino. Incluso más de una vez se apreciaban letras y hasta palabras entre las fibras, lo que demostraba que ya entonces se reciclaba papel de periódicos para fabricarlo.

Lo cierto es que en tiempos de crisis, como la actual, objetos del pasado que nos fueron útiles se vuelven a recordar, y este producto se ha convertido, al desaparecer hace años, en una pieza de coleccionismo. Incluso tiene admiradores en redes sociales, como en Facebook. Hasta el objeto publicitario moderno, el elefante, bebe de la fuente de tiempos pasados. A los amantes de lo sencillo, lo rural, y hasta lo ecológico, con cierta edad, seguro que le traerá recuerdos entrañable.

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Web del autor: Celtibético

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Imágenes: google.com
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