Papel y tinta, es mejor.

Papel y tinta, es mejor.

Hace días que he vuelto a visionar una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, la inolvidable M.A.S.H. En ella, se podían ver los terrores de la guerra de Corea salpicados del humor ácido del Capitán Benjamin Franklin Pierce (Hawkeye) y del resto de su cuadrilla, como el inolvidable Radar o Hot Lips, conocida en España como “Morritos Calientes” (así somos traduciendo). Lo mejor de esta serie sin duda es que el humor sirve como método de evasión cuando todo parece derrumbarse a tu alrededor y sigo manteniendo que Hawkeye fue el preámbulo del Dr. House que ahora admiramos.

Sin embargo, este artículo no trata de esta maravillosa serie sino de algo que hemos perdido en el tiempo y que no creo que recuperemos: las cartas.

Yo recuerdo escribir a mis amigas de la infancia cartas largas plagadas del sentimiento infantil y juvenil que intentaba plasmar en cada frase. Recuerdo horas sentada con libretas en mis rodillas primero y carpetas con folios después, escogiendo el bolígrafo más bonito para que cuando lo leyeran nunca fueran del mismo color ni grosor de la anterior y recibía con alegría la correspondencia que ellas me mandaban de la misma manera.

También vienen a mi memoria las cartas de disculpa escritas con prisa en cualquier folio y dobladas y guardadas en mi bolsillo trasero del pantalón para que nadie, nada más que la persona interesada, la viera y aún tengo esas cartas plegadas que un día me dieron a mí.

Las felicitaciones navideñas se escribían con cuidado y ahora nada más que recibo la de mi amiga Mª José desde Italia, a la cual le doy las gracias porque siempre me llena de alegría y purpurina en mi época favorita del año.

Ya no vemos estas felicitaciones pero Facebook te mandará un árbol o una bola de navidad junto con una guerra de bolas de nieve y lo siento pero no es lo mismo.

Se ha perdido la urgencia de ver en el correo si nos llega algo ya que sólo recibimos facturas, una carta de Hacienda o algún descuento de alguna de las miles perfumerías donde estamos registrados.

Las calles estaban llenas de buzones y ahora sólo quedan un par diseminados por la ciudad y no nos queda mas remedio que ir a correos y hacer largas colas. Antes a correos sólo se iba a recoger paquetes de aquellos que nos quieren, ahora se va a recoger la multa que nos ha llegado cuando nos estábamos en casa.

Se ha perdido la belleza de recibir una carta escrita desde el corazón y M.A.S.H, me ha recordado lo que significaba, ya que esos hombres y mujeres del frente ansiaban recibir lo que fuera ya que implicaba que alguien en la distancia se acordaba de ellos.

Recuerdo que en los exámenes nos decían: “Sacar papel y boli”, yo invito a todos a que, aunque llevamos una vida muy ajetreada y el mail se ha convertido en el sustituto de esas cartas, pensemos en alguien especial y le escribamos algo como hacíamos antes, y te aseguro que es un gran regalo que no espera porque la informática no es personal y en el corazón y el buzón nunca ocupará el espacio del papel y la tinta.

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Web del autor: Lorena Gil

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Imágenes: Google.com
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