Recuerdos de infancia
jul 29
Hace poco en un sitio de internet, contestaba un cuestionario acerca de los valores que mayor se fomentan en la niñez, me interesó una pregunta. ¿Cuál es el mejor recuerdo que tenía de su ?
Y recordé, que me no había uno sino varios momentos, de entre ellos era el verano-otoño, cuando la lluvia llegaba en julio y agosto, salir a jugar con los charcos de agua, haciendo barcos de papel, incluso ir a los cerros llenos de agua que se hacían cascadas y sentir el agua caer sobre la espalda, dando leves masajes y mojarte sin sentir miedo a enfermar. Y es que cuando tenía ocho poco me importaba qué me pasara al otro día o en el instante que hacía las cosas.
Saltaba árboles y bardas, patinaba a toda velocidad, se veía poca televisión, y los juegos siempre estaban con los primos en la casa o en el jardín.
Lo que me agobiaba era levantarme temprano para ir a la escuela. Recuerdo que en alguna ocasión, con mis primos quisimos sabotear la aburrida entrada a nuevo curso, conseguimos el día domingo un clavo y lo pusimos en la llanta del coche de mi hermano, él era el encargado de recorrer los 15 km diarios para dejarnos en la entrada de la escuela, pero nuestro plan no funcionó, porque por asares del destino, justo ese día mi hermano no fue a dejarnos, porque su coche no arrancó, ni fue por la llanta, fue por la batería, y el papá de mis primos fue el valiente que nos llevó, sin olvidar que en el volante era muy lento y que en algunas ocasiones nos hacía llegar con más sueño a las clases, claro sin olvidar que nos prohibía bajar vidrios, cantar o jugar dentro del auto. Pero eso no me desanimaba, siempre empezaba un juego silencioso, empujarnos en las curvas y reírnos en silencio, pero nunca faltó la risa incontrolable y ahí venía el regaño, desatando más risas claro.
Y como olvidar cuando me compraron mi primera bicicleta, hacíamos competencias, de entre una de ellas un primo con un monopatín, una prima con patines y yo como mi nueva bicicleta, la cual me llevó al fondo de una jardinera. Rodilla y codo raspados, pero siempre salía riendo, y que más podría hacer si la cara de mis primos era de diversión y carcajadas. La risa que era hasta agotar el aliento, sentir el estomago doler, manotear sin control y hasta llegar a tirarse al suelo para descontrolarse aún más.
Las lágrimas venían si no te llegaban a comprar aquel juguete que todos los niños de la edad añoraban, o por un regaño de no haber hecho lo que mamá ordenó. Pero eran lágrimas y llanto sin explicación alguna, solo que por que sentías impotencia antes las palabras de mamá, y no podías contestar porque sabía que la reacción de ella sería mucho peor que ese regaño.
La imaginación y los sueños que provienen de la niñez es la más impresionante, en particular recuerdo al salir del auto para entrar al colegio era para mí activar mi paracaídas para llegar al punto donde estaba el colegio militar y empezar un entrenamiento para combatir el mal. O cuando bailaba en el patio trasero, sintiendo que lo hacía para un millón de personas que aplaudía y ovacionaban.
El mundo ha cambiado, la niñez se interesa más por programas de televisión y juegos basados en realidades virtuales. El salir a jugar en un charco de agua ahora es un vínculo para enfermarse, suerte sería un resfriado, pero provienen bacterias y demás enfermedades.
Salir a jugar al parque es un peligro ante la amenaza verse atrapados con gente que pretende lastimarlos, las iglesias no son seguras para dejarlos solos o ante el simple cuidado de los ojos de Dios.
No es el momento sino la época que yo disfrutaba sin estereotipos, o un régimen social-político, era la inocencia, los valores y la familia.
Este blog no se hace responsable de las opiniones expresadas por el autor en este post.
-
http://www.efectoplacebo.com Sr. Placebo










