Cuando una embarcación está a punto de hundirse el grito inmediato es “Niños y mujeres primero”, el capitán se queda. Y no es que hable mal de mi país comparándolo con un barco o que viva de ello, recuerden las políticas de publicación aquí: nadie obtiene un pago por decir lo que le place.

Delincuencia en mexico.

Delincuencia en mexico.

La verdad es que sí pasan cosas desagradables como el incremento en el número de pobres a lo que María Antonieta (o nuestro presidente) podría decir: que coman pasteles. También sucede que para prevenir una peor crisis económica en el 2010, se supone que recortando el presupuesto a las áreas no prioritarias y colocando impuestos a ramos como la educación, salud o medicamentos, podremos ahogarnos menos rápido.

Vino el shock y ahora estamos en pleno desmayo, se hunde este barco y aun nos preguntamos si hablar de una realidad como la inseguridad y la incertidumbre laboral, o las violaciones a los derechos humanos, es atacar al país. Reza el refrán que no hay que dar de patadas al pesebre, pero si éste nos saca, nos olvida, nos omite y encima nos calla, ¿qué resulta?

Podríamos hablar de la bondad de las personas, de la riqueza cultural, de la biodiversidad, del esfuerzo por superarse de la gente, pero sería ver una sola cara de la luna o de la moneda o del escenario. Es como querer hablar de un programa de televisión en donde la mitad de la pantalla está cubierta. Lo cierto es que hay personas que matan, violan, secuestran y asesinan; hay un descuido y desinterés por la preservación del patrimonio cultural e histórico; el esfuerzo diario no se traduce en mejoras a la calidad de vida de la gente; la contaminación que deriva en cambio el climático que provoca una de las peores sequías, la usurpación-robo de tierras, la inexistencia de un desarrollo sustentable y una larga lista de problemas en las comunidades que habitan nuestro campo, el bosque, la sierra, las selvas, afectan la biodiversidad.

Callar no está en mi sistema y aun cuando hablar o en este caso escribir tenga un precio no monetario, asumo el riesgo. Nos hundimos y el capitán, su tripulación y amigos serán los primeros en abandonar el barco. Cierto, no todo está “tan” mal, nuestro deber como ciudadanos de cualquier país del mundo es hacer que eso cambie.

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Web del autor: Primeracatarsis

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