Vencer el vacío
dic 3
Meses antes de exponer, en mi cabeza rondaba un mural. Mi apartamento era el límite territorial para cualquier obra que sobrepasara el metro y medio. De todos modos, yo quería hacer un mural.
La sala ya la conocía y una pared curva en su centro se ocupaba de llenarme las noches de imágenes mientras intentaba dormir. Noches blancas durante algunas semanas. Cuando podía, me escapaba hasta la sala para mirar la pared, le había tomado fotografías pero no era lo mismo, necesitaba tocarla. Sentirla. Respirarla. Invadirla.
Soñé esa pared en mis silenciosas caminatas. Sabía que el mural era imposible en cuestiones técnicas y hasta económicas. De todos modos lo haría en mi cabeza y en mis papelitos pequeños, encerraría su alma como al genio de la lámpara.
Dibujé en el papel, pero pensando en la pared y toda esta carga de imposibilidades fue convirtiéndose en una especie de lucha de imágenes que buscaban su libertad en medio de las otras. Dibujé una realidad interior, un cielo esperado y un infierno material de un país estancado. Al final hice un trazado digital en mi computadora y entre los miles de nodos que formaron esta estampida gráfica, emergió mi mural soñado:
“Venga a nosotros tu reino” (así lo titulé).

El dibujo digital lo imprimí sobre papel en dos partes de 5 metros y formé mi mural para esa pared que tantos días me había absorbido el sueño y que finalmente pude conquistar.
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Web del autor: Mario Albarracín
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Imágenes: Cedidas por el autor.
Este blog no se hace responsable de las opiniones expresadas por el autor en este artículo.
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