Risto Mejide en su nuevo programa G20.

Risto Mejide en su nuevo programa G20.

Risto Mejide es un provocador de manual. En el estreno de su programa G20 (donde se mete con veinte personajes con los que resulta tan fácil meterse que no merece la pena) dijo que lo que más le importaba era no ser demagógico. El manual del provocador que hoy en día se consigue en cualquier quiosco viene con una balanza para que todo malote sopese sus palabras antes de emitir opinión. Si la balanza se inclina hacia el lado que pone DEMAGÓGICO, significa que no vas a decir nada interesante, más bien intrascendente. Da igual si realmente te crees lo que dices o no, tú debes renunciar a los matices y añadir mala baba a tus palabras para que la balanza se vuelque con todo el peso hacia el extremo opuesto que pone CONTROVERTIDO. He aquí la manera en que funciona un provocador de manual. Lo polémico como forma eficaz de autopromoción.

Risto Mejide es un yonqui de la tele. En una de las últimas galas del primer OT en el que estuvo, Risto dijo que nada más acabar el ciclo regresaría a su agencia de publicidad, de donde nunca debería haber salido. Regresó a su agencia, sí. Pero también quedó enganchado al medio. Empezó a pulular por diversos programas. Su retorno a OT fue esperadísimo. Pero ya no era el mismo. Ahora era solo un tipo ácido, pero sin gracia. Ya no divertía como al principio, daba pena verlo. Como si ya ni siquiera se pusiera cachondo como se pone todo criticón cuando tiene ocasión de manifestar que algo no le gusta. Era como si ya no lo disfrutara. Hace poco en una entrevista dijo que la fama era una mierda, lo mismo que diría cualquier yonqui de esa droga que le ha jodido la vida, que es una mierda.

Risto Mejide ha triunfado en el estreno de G20. Un 21,9% de audiencia coprófaga (o consumidores de fama) le da la bienvenida.

——-

Web del autor: El Holograma

Pincha en las imágenes para verlas en grande.
Imágenes: Google.com
Este blog no se hace responsable de las opiniones expresadas por el autor en este artículo.